Archivo de la categoría: Para documentar nuestro optimismo

Para documentar nuestro optimismo: Los thrillers del final calderonista

1.-Tanto talento para guionista de películas de terror, al estilo Juan Orol, y apenas acabamos de descubrir a Alejandro Poiré, secretario de Gobernación, en su mejor papel en el sexenio.

“-¿Fue necesario darle ese palazo al avispero?

“-No fue así, sino exactamente lo contrario (¿El avispero le dio a los palos?, la R. confundida). Es como si hubiéramos entrado en una casa y nos hubiéramos dado cuenta de que los cimientos estaban verdaderamente infestados de ratas (¡Qué mala onda es con los colegas del sexenio anterior!, la R. suspicaz). Y es que esas ratas no estaban en los cimientos, sino que de pronto nos salían de las puertas, se nos aparecían en las camas, en el clóset, en la cocina y cuando abríamos un refrigerador ya se lo habían comido todo (¡Por favor, no llamen al psicoanalista!, esta descripción es prodigiosa y no requiere de terapeuta, la R. en suspenso). Ya estaban ahí (las ratas, but of course), durmiendo encima de ellos. Las ratas no se iban a ir nada más porque sí. Teníamos que asegurarnos de debilitar a los grupos de delincuentes y reconstruir los cimientos.

(Entrevista con Fabiola Martínez, La Jornada, 12-noviembre-2012, p. 5).

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Para documentar nuestro optimismo: Peña Nieto, el retorno de los fantasmas

Jenaro Villamil

No son amigos, no son aliados, no son tutores, son los tíos, los  fantasmas sexenales o, en los términos de la genealogía de Atlacomulco-Agualeguas, los representantes de las dinastías que retornan como los brujos para hacer valer su influencia, por si alguien lo dudaba.

1.-Tú eres mi hermano del alma, realmente Salinas

“Tengo claro que el presidente de México no tiene amigos”, afirmó Enrique Peña Nieto ante 300 líderes, perfectamente elegidos en el circuito de los aliados, pero un día después se autocorrigió para no borrarle la sonrisa a nadie:

“Me da marco para dejar claro que el presidente –ayer lo señalé- no tiene amigos, porque tiene un interés único: insisto, que es impulsar el avance y desarrollo de la República.

“Pero, más que de amigos, necesita de aliados (Los Chuchos comenzaron a bailar al ritmo de Roberto Carlos, la R. coreográfica); porque el presidente trabaja para México, cumple y responde al único interés que es el de la República”.

(Enrique Peña Nieto, versiones estenográficas, 10 y 11 de septiembre 2012).

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Para documentar nuestro optimismo: De los huevos a las bellezas naturales y titánicas

Jenaro Villamil

1.-Ha nacido un nuevo cártel, más peligroso que los Zetas, más poderoso que el Chapo, más ágil que los Arellano Félix. Es el Cártel del Huevo. Tengan cuidado con sus blanquillos.

“El alto costo del huevo comienza a ser visto por algunas personas como un negocio redituable al punto de que en un lapso de dos semanas las autoridades policiacas han detenido a cuatro personas por robar dicho producto. El móvil: la reventa (Menos mal que no se trata de otra operación quirúrgica, la R. protectora de los suyos).

“El primer caso ocurrió el pasado 24 de agosto en el estado de Coahuila (¿Están seguros que no son los Moreira? Ya ven que son más numerosos que los huevos, la R. dinástica) y el segundo este martes 4 de septiembre en Sinaloa.

“Elementos de la policía municipal de Ahome detuvieron a Ramón Miguel Rodríguez Armenta por robar 120 huevos (¡toda una fortuna!, la R. del Nacional Monte del Omelette).

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Para documentar nuestro optimismo: Los millonarios magistrados del fraude

Jenaro Villamil

Ganan 343 mil 744 pesos al mes. Tienen bonos millonarios. Reciben prebendas que ningún otro alto burócrata obtiene. Son inamovibles, salvo que renuncien, se enfermen o cumplan su plazo millonario. Son los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el cónclave de jueces que se han convertido en la “última palabra” en materia electoral, pero no la más creíble y, menos, la más legítima.

No hay plazo que no se cumpla. A partir de este 30 de agosto y, quizá, pocas horas después, veremos a estos señores declarar válida la elección presidencial del 1 de julio. En otras palabras, Enrique Peña Nieto será declarado presidente electo y los comicios serán considerados válidos, ya que no hubo rebase de topes de gastos de campaña, coacción del voto, compra encubierta de espacios en televisión, triangulación de fondos, presunto lavado de dinero, uso y abuso de las encuestas para inhibir la equidad en la contienda. Todo eso no existió. Y los magistrados así lo declararán. ¡Para eso ganan tanto dinero! No pueden ser millonarios y respondones.

El juez por su boca muere. Y estos magistrados no están exentos de esto. Forman parte del “Ballet Folklórico del Estado de Derecho” (como lo definió Carlos Monsiváis en varias entregas de Por mi Madre, Bohemios) porque se dedican al duro arte de la coreografía institucional, que es una estampita increíble de nuestra democracia.

Quien los critique es antidemocrático. Quien no les haga caso, es un peligro para México (y para sus salarios). Quien no baile al son de la Negra Copetuda, será expulsado del reino de Soriana, Monex, HSBC, Televisa, y tantos otros “logos” de la nueva democracia a la mexicana.

Para documentar nuestro optimismo, he aquí unas perlas recientes de nuestros magistrados.

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Para documentar nuestro optimismo: Calderón, los delirios del fin de sexenio

Jenaro Villamil

No son las profecías mayas. Tampoco una epidemia de influenza. Es el fin de sexenio. El ocaso de la locura de alto impacto social. Y en este periodo tormentoso, la leyenda mexicana dice que los tlatoanis (o quienes pretendieron sentirse así), enloquecen, se erigen automonumentos, al tiempo que cobran venganzas como usureros del poder.

Díaz Ordaz le decía al espejo si sólo era feo o también genocida. López Portillo se comparó con un perro para defender una moneda devaluada por él mismo. Echeverría se comparó con un rey malasio tras expulsar a un grupo de reporteros encabezados por Scherer del Excélsior. Salinas prometió que gobernaría durante 24 años y asesinaron a su candidato y a su ex cuñado, mientras él asesinó al futuro. Zedillo lanzó al vacío a su partido, para salvarse él mismo. Vicente Fox quiso canonizar la silla bicéfala con su esposa compulsiva y ambiciosa y ordenó desaforar a López Obrador por una calle mal construida.

Ahora, Calderón –mejor conocido como “el espurio”- nos receta el final de una tragicomedia sexenal. No le bastaron los 70 mil muertos, las decenas de miles de desaparecidos, los siete millones de desempleados, las “manos sucias” que contrastaron con su lema de manitas limpias, sus dos secretarios de Gobernación muertos (¿o asesinados?), la destrucción del PAN (que se fue al tercer lugar tras dos sexenios de infamias) y el consentimiento del fraude electoral del 2012 sin que las instituciones a su cargo evitaran nada.

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Para documentar nuestro optimismo: Las fotitos comprometedoras

Jenaro Villamil

1.-Si te vienen a contar cositas malas de mí/ manda a todos a volar y diles que yo no fui/ si te vienes a tomar fotitos raras conmigo/ manda a todos al Facebook y diles que yo no fui.

“Durante toda su campaña por la presidencia, Enrique Peña Nieto se tomó cientos de miles de fotografías con militantes y simpatizantes, sin que eso implique compromiso o cercanía más allá del momento (sólo implica que era un candidato muy photoshop, la R).

“Ello es válido también para el caso de la fotografía en la que Celaya Valenzuela aparece con el senador electo Emilio Gamboa Patrón”.

(Explicación del PRI de Sonora para deslindar a Peña Nieto de Humberto Celaya Valenzuela, detenido en Madrid, como integrante de una célula de El Chapo Guzmán, Boletín oficial, viernes 10 de agosto 2012).

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PRI, los enredos declarativos

Jenaro Villamil

Una columna de Por mi Madre, Bohemios, con el siempre infalible sentido del humor, de la ironía y de la indignación de Carlos Monsiváis tendría varias “perlas declarativas” de nuestros protagonistas mediáticos del último escándalo de la temporada poselectoral.

Por lo menos, aquí algunas selecciones de los enredos declarativos de voceros del PRI y del peñismo que documentan siempre nuestro optimismo sobre la victoria “contundente y legítima”:

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