Archivo de la etiqueta: Carlos Salinas de Gortari

Los aluxes y la boda de Emiliano Salinas y Ludwika Paleta

Jenaro Villamil

Foto: Prensa Danna / Óscar Ponce / Animal Político

Foto: Prensa Danna / Óscar Ponce / Animal Político

Cuenta la leyenda maya que los Aluxes, duendes traviesos de las milpas mayas, son capaces de provocar la lluvia, robarse el fuego, tirar piedras y hasta provocar accidentes cuando no se les trata bien. Sólo se compadecen de quienes los respetan, les regalan cosas, los invitan a sus casas. Como amigos, alejan los malos vientos y persiguen las plagas. Como enemigos, pueden hacer que los intrusos salgan corriendo de la tierra del Mayab.

Algo anduvo mal entre los Aluxes y la selecta élite de los cerca de mil invitados a la boda de Emiliano Salinas Occeli, hijo del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, y la actriz Ludwika Paleta, en la hacienda Tekit de Regil.

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Margaret Thatcher y Sarita Montiel: la sal y la pimienta

Jenaro Villamil

Thatcher MontielExtrañas coincidencias mortuorias. El mismo día fallecieron dos mujeres que hicieron historia: una por ser conservadora y aplicar a rajatabla las tesis de Milton Friedman sobre el “Estado mínimo” en el viejo imperio británico, otra por ser la última gran diva del cine español, de la zarzuela y del salero.

Margaret Thatcher, a los 87 años de edad, falleció sin dejar muchos deudos en Gran Bretaña. El Trending Topic #NoStateFuneral (no a los funerales de estado) refleja el poco afecto de muchos ingleses contra quien gobernó de 1979 a 1990.

Thatcher fue el ícono de una ola neoliberal que se instaló en el mundo en la década de los ochenta junto con el mal actor Ronald Reagan, presidente de Estados Unidos, el dictador chileno Augusto Pinochet (tan admirado por la británica) y por Miguel de la Madrid y Carlos Salinas, en México.

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El Elbazo y la Elbitud

Jenaro Villamil

EEG cárcel 03Atendiendo a la reflexión de Ricardo Raphael, conocedor como pocos de los entretelones del poder de Elba Esther Gordillo, respondemos a una duda: no es lo mismo el quinazo que el elbazo.

El primero no fue sólo un golpe político espectacular sino una decisión de eliminar a un adversario  interno, el entonces “líder moral” de los petroleros Joaquín Hernández Galicia, enemigo peligroso para el ascenso de los tecnócratas que llegaron al poder con Carlos Salinas de Gortari.

El elbazo es un golpe político y judicial contra una ex aliada interna, pieza clave en el ascenso de Enrique Peña Nieto. Elba se atrevió a desafiar públicamente a un presidente en pleno proceso de restauración y centralización del poder del Ejecutivo federal.

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Elba Esther y Romero Deschamps, fin de ciclo

Jenaro Villamil

Romero-GordilloUn singular paralelismo existe entre el inicio de la administración de Enrique Peña Nieto y la de Carlos Salinas de Gortari: ambos necesitan enfrentar no sólo a las disidencias reales que se articularon en contra de su llegada a la presidencia sino a los poderes corporativos más importantes que obstaculizan proyectos y negocios más ambiciosos en su sexenio.

El poder de Salinas se inauguró con el quinazo que destronó a Joaquín Hernández Galicia al frente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana. El quinismo se convirtió en una profesión de fe y en una extensa y compleja red de intereses y negocios al interior de la principal paraestatal en México. Fueron adversarios durante toda la campaña de 1988, tanto, que la impresión y distribución del libelo Un Asesino en la Presidencia se le atribuyó a La Quina.

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Salinas, la Intemperancia y el Repudio

Carlos Salinas de Gortari exhibiendo la máscara que #Yosoy132 ha usado en sus protestas. Fotos: Twitter

¿Qué tiene Carlos Salinas que aún despierta una mezcla de fascinación y repudio entre los mexicanos? Es el Innombrable, el Chupacabras, el Mito Genial, la huelga de hambre con agua Evián, el complot perpetuo, el socialité tardío, el Padrino a la mexicana, el titiritero, el manipulador. Es, en buena medida, lo que fue Santa Anna en el siglo XIX: el que siempre retornaba para sacrificar a la patria. En vez de hacerle honores a su pierna, él se erige en guía de los incautos.

Si algo tiene Salinas es una capacidad probada para sobrevivir. Desde los tiempos en que fue secretario de Programación y Presupuesto, en los años agrios del delamadradismo era criticado por ser el artífice de los recortes en la burocracia. Era Salinas Recortari. Rencoroso, nunca perdonó que el Gordo Pesqueira Olea se burlara de sus orejas. Y lo mandó al exilio. Sobrevivió a sus rivales y a la primera gran fractura del PRI en el 87 que desembocó en el aciago fraude de un año después.

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Ola de repudio a Salinas tras su encuentro privado con jóvenes

Jenaro Villamil

Foto: Instagram

El expresidente Carlos Salinas de Gortari volvió a la carga y generó una ola de repudio en redes sociales. Bajo el hashtag #CharlaCSG desde el sábado 15 de diciembre varios estudiantes, la mayoría de universidades privadas o vinculados al PRI, subieron fotos y comentarios de una reunión que sostuvo el ex mandatario en su biblioteca para hablar sobre sus libros y sobre el movimiento #YoSoy132.

Fiel a su estilo y a su proyecto de “normalizar” sus apariciones en público, Salinas de Gortari se refirió al movimiento surgido de los estudiantes que protestaron en la Universidad Iberoamericana, cuando Enrique Peña Nieto los visitó en el fatídico “viernes negro” del 11 de mayo de 2012.

“Tener una juventud inconforme es lo mejor”, les dijo Salinas de Gortari, el mismo personaje al que se le considera jefe político de muchos personajes del PRI que condenaron y criticaron a los estudiantes que protestaron contra Peña Nieto, como Pedro Joaquín Coldwell o Emilio Gamboa Patrón.

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Elba-Romero Deschamps, Thriller Sindical

Por Jenaro Villamil

Fuente: snte.org.mx

No podría ser de otra manera. En el ocaso del sexenio de Calderón y de la alternancia fallida de los panistas, y ante las presiones y reacomodos de los empresarios, inversionistas extranjeros y líderes corporativos frente al botín del próximo gobierno peñista, los dos íconos de la antidemocracia sindical se organizaron sendas ceremonias de coronación y relección por seis años más: Elba Esther Gordillo, en el SNTE, y Carlos Romero Deschamps, en el sindicato petrolero.

Frente a la demagogia de la reforma sindical a favor de la transparencia y la democracia sindical, los actos de Elba Esther y Romero confirman que el pasado no se ha ido y que todo se puede arreglar con Peña Nieto si se garantizan los privilegios, cuotas de poder y tenaz control de los liderazgos funcionales al gran capital inversionista.

Se trata de la relección en dos sindicatos esenciales para el país: uno, controla el gremio más grande de América Latina; el otro, tiene el en sus manos el dominio de las contrataciones para la empresa más estratégica del país.

El SNTE y el STPRM son las dos grandes aduanas de intereses políticos y económicos con los que Peña negociará para emprender los negocios más jugosos de su sexenio: la apertura gradual de la inversión privada en las directrices de la educación básica y media básica, pública, y la apertura a la inversión de los consorcios privados extranjeros y nacionales en Pemex.

Elba Esther y Romero Deschamps son herencias directas del salinismo. Y, en buena medida, representan, su continuidad. La primera ascendió al SNTE a través de una operación política orquestada desde Los Pinos por Manuel Camacho Solís, entonces “cerebro” de la refeudalización sindical de Salinas de Gortari, para sustituir a Carlos Jonguitud Barrios, un “líder vitalicio” que controló el SNTE menos años que Elba Esther.

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