Macartismo Televisa-Calderón

(Fragmento del Capítulo VII del libro El Sexenio de Televisa)

Jenaro Villamil

En su emisión nocturna del miércoles 1 de diciembre, El Noticiero de Canal 2 difundió acusaciones del narcotraficante Sergio Villarreal, alias “El Grande”, en contra del reportero Ricardo Ravelo, de la revista Proceso. López Dóriga editorializó y sus compañeros de Tercer Grado dieron una cátedra de cinismo en contra de la revista que ha documentado desde hace años la narcopolítica y los excesos del poder mediático. Televisa, con el claro apoyo del gobierno de Felipe Calderón, inició otra campaña. Para comprender mejor este nuevo estilo de macartismo desde la pantalla, presentamos como información de contexto uno de los antecedentes principales de lo que ahora vemos como un método de intimidación y censura.

El lunes 30 de agosto de 2010, El Noticiero, conducido por Joaquín López Dóriga, abrió la información con el despliegue informativo de la detención de Edgar Valdés Villarreal, alias La Barbie, y con algunos adelantos del cuarto informe de gobierno de Felipe Calderón.

Al filo de las 23 horas apareció el mensaje del empresario regiomontano Lorenzo Zambrano, presidente del Grupo Cemex, quien un día antes escribió en su cuenta de Twitter que “quien se va de Monterrey es un cobarde”. El magnate convocó a “luchar por lo que creemos. Tenemos que retomar nuestra gran ciudad”.

Zambrano aludía así a la ola de pánico generada en la clase pudiente de Monterrey, a raíz de los enfrentamientos de los cárteles de la droga, los narcobloqueos y una ola delictiva inusitada en la ciudad que es considerada la capital de los grandes grupos financieros e industriales del país.

Sin embargo, el noticiero estelar de Televisa contextualizó el Twitter de Zambrano con una información extraña:

“Y no es que sean muchos los hombres de negocios que se han ido de Monterrey, pero sí son conocidos”, afirmó López Dóriga. “Es el caso del dueño de los periódicos El Norte y Reforma, Alejandro Junco, que es uno de los que abandonaron Monterrey para irse a refugiar a Texas, donde vive en su residencia de Austin.

“En julio de 2008, cuando se fue, Junco envió una carta al gobernador de Nuevo León, Natividad González Parás”. La imagen de fondo, mientras se reproducían párrafos de la misiva, era una foto de Junco de la Vega.

“Sé que te enteraste de que mi familia y yo nos hemos cambiado de residencia a Texas. Estaba en un dilema. Comprometer nuestra integridad editorial o cambiar a la familia a un lugar seguro. Los problemas de inseguridad a eso nos orillaron. Perdimos la fe. Y eso cuenta mucho en un país donde millones la han perdido y han emigrado”, decía la carta de Junco de la Vega, en uno de sus párrafos centrales.

Lo novedoso era que Televisa, como no queriendo la cosa, ejemplificara el calificativo de “cobardes” de Zambrano con la imagen y la carta de Junco de la Vega. A algunos observadores le llamó la atención que Televisa decidiera lanzar un ataque tan directo contra el director de un grupo editorial que adquirió influencia entre el empresariado y la clase media del país desde que se fundó en 1993 el periódico Reforma, en la ciudad de México.

La línea editorial del rotativo ha sido muy distante a los periódicos de corte priista y mucho más a los de la izquierda capitalina. Más bien, Reforma ha sido el periódico emblemático de la derecha empresarial, en algunas ocasiones muy cercanos al PAN y, a raíz de la guerra contra el crimen organizado, muy críticos de los resultados de los operativos policiacos y militares ordenados por el gobierno panista de Felipe Calderón. En especial, Reforma comenzó a publicar notas y análisis editoriales incómodos para Televisa, a raíz de que esta empresa resultara la gran ganadora de las dos licitaciones más importantes de este sexenio en materia de telecomunicaciones: la red de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad y el bloque de 30Mhz, el más grande de todos, de la licitación 21 para la telefonía móvil convergente con internet.

“Una ganga” calificó Reforma en sus cabezas editoriales el hecho de que Televisa y su socio Nextel pagara solamente 180.3 millones de pesos por un espectro muy valioso, mientras que sus otros competidores pagaron 50 veces más por el mismo espectro, aunque en bloques menores a los 30 Mhz.

Días antes que Televisa mencionara a Junco de la Vega como uno de los empresarios que decidió salirse de Monterrey, la ex subsecretaria de Comunicaciones, Purificación Carpinteyro, reveló que Televisa tenía el control del grupo de cableros asociados en PCTV y le ordenaba a varios de sus integrantes “ventas atadas” de contenidos.

Hasta ese momento, las diferencias parecían estar dentro del tono tradicional de la crítica a las licitaciones de telecomunicaciones y a las negativas constantes de Televisa de que hubiera tenido un trato privilegiado para quedarse con buena parte del espectro de mayor valor para el mercado del cuádruple play.

Linchamiento y Pánico Moral

La situación cambió cuando la emisión nocturna de El Noticiero, el 6 de septiembre, inició una campaña de linchamiento contra los periódicos del Grupo Reforma por la publicación de anuncios clasificados en Metro, la edición de bajo costo que circula en la Ciudad de México, donde se promueven servicios sexuales de mujeres y hombres. Entre el 6 y el 9 de septiembre, los segmentos informativos de Televisa le destinaron más de hora y media a “documentar” que a través de esos anuncios se promueve la trata de personas, el tercer delito más grave dentro de los que conforman el crimen organizado.

Televisa revivió un debate que tres meses atrás se generó en España para regular el mercado publicitario de este tipo de servicios que, efectivamente, pueden conducir a la explotación sexual de personas, especialmente mujeres migrantes de Europa oriental.

Sin embargo, el contenido de los reportajes y de los comentarios editoriales realizados durante cuatro días tenían una sola finalidad: exhibir a Grupo Reforma como una empresa editorial de “doble moral” que, por un lado, condena en sus primeras páginas el crimen organizado y, al mismo tiempo, “lo promueve” en sus páginas de anuncios clasificados. Televisa entrevistó y editó las declaraciones de decenas de senadores y de “expertos” en esta materia para inducir claramente una opinión en contra de Metro. Presentaron segmentos de los anuncios clasificados, entrevistaron a supuestos sexoservidoras y sexoservidores que se anuncian a través de ellos y consideraron que esto se trataba de una “bomba de tiempo”.

Reforma guardó un hermético silencio ante la andanada de Televisa. Ningún comentario editorial del grupo ni ninguna nota informativa haciendo referencia a un linchamiento mediático que para la mayoría de los observadores respondía más a una venganza por algún tipo de cobertura o por la suma de las críticas que se han expresado en las páginas de este periódico contra Televisa.

La campaña de linchamiento antecedió a la visita de Felipe Calderón a Monterrey, el 10 de septiembre, donde se reunió en privado con el “Grupo de los 10”, integrados por los magnates más importantes de los sectores productivos de Monterrey.

Otro dato no menor es el hecho de que Reforma no se sumó al grupo de medios patrocinadores de Iniciativa México, donde Televisa ha presumido la incorporación de más de 600 medios impresos y electrónicos. Muchos de los periódicos que participan en Iniciativa México también publican este tipo de anuncios clasificados. A ellos no los mencionó Televisa en sus reportajes.

Mucho menos mencionó que en sus propias publicaciones, como la revista TV y Novelas, existen anuncios clasificados para llamar a líneas telefónicas donde se dan servicios sexuales o “videos cachondos”, así como contactos para masajes, relaciones de parejas y lecciones del Kamasutra. Entre esos anuncios y los que Televisa documentó utilizando las páginas de Metro existe una misma tendencia: el sexismo claro y abierto, el tratamiento de la mujer como objeto de consumo y de placer, a gusto de las pulsiones machistas.

Se trató de una campaña unilateral, unificada en todos los canales de Televisa, en la mayoría de los segmentos informativos y hasta en la emisión de Tercer Grado, donde participan los comentaristas de Televisa y Milenio TV.

L a periodista Carmen Aristegui fue la primera en señalar que se trató de una campaña unilateral y escribió en su artículo editorial de Reforma, el viernes 10 de septiembre:

“Es de tal obviedad que se trata de una campaña que los colegas que se encargan de alimentarla la deben estar pasando muy mal. El modelo ya lo conocemos”.

En el noticiero de MVS argumenté que se trataba de una campaña de pánico moral por las siguientes razones:

-Busca criminalizar a un sector por prácticas condenadas de antemano como delictivas, pero no comprobadas como tales.

-Se sobredimensiona la amenaza o peligro latente, al concluir que a través de estos anuncios se puede inferir que el Grupo Reforma es parte del “crimen organizado”.

-Existe una violencia verbal y simbólica muy claras en la cobertura del “caso Grupo Reforma”.

El pánico moral es una reacción frente a una “condición, episodio, persona o grupo de personas que emergen como una amenaza a los valores e intereses de la sociedad” o de un grupo de intereses (Cohen, pp). El instrumento ideal para generar pánico moral son las campañas de odio.

La pretensión de estas campañas de odio no es informar, documentar, contrastar versiones, transparentar decisiones, develar casos de corrupción o acceder a los secretos de un poder inescrutable. El objetivo es estigmatizar, criminalizar. Buscan conmocionar a las audiencias hasta colocar a un partido, a un líder social y, en este caso, a un grupo editorial, como enemigo de la legalidad, cuyo tribunal es la pantalla.

La clave de una campaña de odio es evitar el feedback, es decir, la réplica o la interacción con aquellos sectores que no estén de acuerdo con la unilateralidad de los mensajes o del linchamiento emprendido en la pantalla.

Revire de Televisa

Y eso realizó Televisa en la segunda fase de su linchamiento contra Grupo Reforma: responder “golpe por golpe” a las críticas que se expresaron en algunos espacios editoriales.

Televisa no abrió la pantalla para discutir a profundidad este fenómeno y frenar la campaña unilateral lanzada contra Grupo Reforma. Respondió con cartas de réplica y de amenazas nada veladas en los periódicos donde fueron expresadas esas críticas, con un impacto mucho menor al que se genera cuando se utiliza una cadena nacional de televisión, como el canal 2, con capacidad de llegar a 40 millones de hogares.

En otras palabras, no hubo equidad ni correspondencia entre el nivel del ataque emprendido en la pantalla con las críticas y los argumentos que se ventilaron en algunos medios impresos.

Sin embargo, las respuestas de Grupo Televisa a Carmen Aristegui, a Miguel Angel Granados Chapa, al diputado Javier Corral y a la escritora Guadalupe Loaeza, entre otros, dan una idea del tamaño de la arrogancia y de la intimidación que pretenden los altos ejecutivos de la televisora ejercer en contra de sus críticos.

Manuel Compeán Palacios, director general corporativo de Comunicación de Grupo Televisa, firmó una extensa carta de réplica a Carmen Aristegui, publicada el lunes 13 de septiembre, en la que se exhiben muchos de los “criterios” de la televisora para emprender campañas de linchamiento:

“¿Te sorprende que en nuestros reportajes nos enfoquemos en Grupo Reforma y dejemos de lado otros medios? Basta señalar que cada medio de comunicación decide qué es lo más periodístico de una noticia y lo resalta. En muchas informaciones que involucran a Televisa junto con otros medios, actores o empresas, el propio Grupo Reforma y tú se concentran sólo en Televisa. De igual manera, al observar cómo Reforma ha intentado autoproclamarse en algo así como ‘la catedral del periodismo puro’ nos resulta asombroso y, por ello, de alto valor periodístico, que nutra sus ingresos de dinero que parece claramente provenir del crimen organizado. Es tan periodístico como enterarse que una catedral por las noches se vuelve en algo así como un congal”.

Compeán no se limita a exhibir sus metáforas fallidas. En esa misma carta de réplica, lanza también otras hipótesis en contra de Aristegui y sus críticos:

“¿El asunto está en otra parte? No, Carmen. Sabemos que ejecutas una línea editorial contra Televisa, pero el asunto no está en por qué Televisa denuncia a Grupo Reforma sino en por qué sus periódicos publican estos anuncios a sabiendas de sus potenciales implicaciones criminales.

“Carmen, lo que tu postura revela es que la verdadera ‘clara, evidente y brutal campaña de linchamiento’ es la que sigues con Televisa cotidianamente desde hace varios años.

“Que la ‘triste y obediente colaboración de comunicadores y presentadores’ (y en tu caso, algunos políticos que te son afines) es la tuya y de tu equipo, capaces de cegarse ante un delito con tal de seguir en su obsesión contra esta empresa, obsesión que es ahora alimentada, desde luego, por los intereses corporativos que te dan cobijo y financiamiento”.

(Reforma, 13 de septiembre 2010, p. 17).

En un tono similar, insidioso y sin argumentación contundente, Compeán respondió también a la columna de Miguel Angel Granados Chapa, titulada “La Doble Moral de Televisa”. En ese espacio, el columnista mencionó la contradicción que representa el hecho de que TVyNovelas publique también anuncios de servicios sexuales y no se mencionen en la “denuncia sobre las mafias de trata de personas que se anuncian en secciones dedicadas a la prostitución”. Así respondió Televisa:

“En cuanto a la alusión que hace a la revista TVyNovelas de Televisa, con la que pretende equiparar su publicidad a la del Grupo Reforma, baste decir que tal comparación es absolutamente tramposa y mentirosa. En las páginas de este semanario no hay un solo anuncio de prostitución o que pueda considerarse vinculado a las mafias dedicadas a la trata de personas: ninguna de las inserciones comerciales en TVyNovelas pone en contacto al consumidor con sexoservidoras ni convoca a mujeres a enrolarse en los grupos que las manejan”.

(Reforma, 14 de septiembre de 2010, p. 17).

Y eso sólo porque el vocero de Televisa lo afirma. La misma vara con la que mide los anuncios de otro grupo editorial no es válida para sus mismos segmentos publicitarios.

Así lo reafirmó el mismo Compeán Palacios en otra carta de réplica a Javier Corral, quien publicó el 14 de septiembre en El Universal, un artículo titulado “Televisa, balazo en el pie”:

“Los alegatos del señor Javier Corral contra TVyNovelas son falsos y mentirosos dado que pretende equiparar su publicidad a la del Grupo Reforma. Basta decir que tal comparación es una más de las mentiras del diputado Corral. En las páginas de TVyNovelas no hay un solo anuncio de prostitución o que pueda considerarse vinculado a las mafias dedicadas a la trata de personas. De hecho, ninguna revista de Editorial Televisa pone en contacto al consumidor con sexoservidoras ni convoca a mujeres a enrolarse en los grupos que las manipulan.

“Señor Corral, lo retamos a que, si encuentra un ejemplar que contradiga nuestro dicho, acuda a la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas –dependiente de la Secretaría de Gobernación- y que presente la denuncia respectiva así como las de otros medios de comunicación que claramente publicitan la prostitución de mujeres en sus medios”.

(El Universal, 15 de septiembre de 2010, p. 14ª).

Ni Compeán ni Televisa respondieron al punto medular de la crítica al linchamiento o al uso y abuso de la pantalla concesionada para tratar de silenciar a sus críticos en medios impresos o en otros medios electrónicos. Utilizaron un instrumento de pánico moral, como si se tratara de una cruzada propia, para inferir que ciertos periódicos, en este caso, el Grupo Reforma, está vinculado al crimen organizado.

Macartismo

Una especie de Macartismo televisivo se inauguró con esta campaña y con las réplicas de Televisa a sus críticos. Un Big Brother totalizador y acaparador que puede exhibir y “mirar” las debilidades o los presuntos actos criminales de otros, pero no acepta jugar bajo las reglas del periodismo sino bajo las de un poder monopólico.

El macartismo representó una etapa de “purgas”, señalamientos públicos, investigaciones  e indagaciones contra comunistas reales o supuestos en el periodo más crítico de la “guerra fría” en Estados Unidos (1950-1954). El senador republicano Joseph Mc Carthy, líder moral y político de este movimiento, convocó a una cruzada de pánico moral contra aquellos que estaban en contra de los “intereses superiores” de la gran potencia emergente de la Segunda Guerra Mundial.

El macartismo generó un clima de sospecha, desconfianza y linchamiento moral contra aquellos que el senador Mc Carthy consideraba parte de una conspiración contra el poderío norteamericano.

La extrapolación del término hacia la animosidad de los ejecutivos de Televisa frente a la crítica tiene una razón de ser: justo en el momento que el poder de intimidación y de presión del consorcio mediático es mayor, es indispensable reflexionar sobre el uso y abuso de ese poder que ya no sólo se limitará a la pantalla que controlan a través de sus 258 frecuencias de televisión abierta. Pretenden expandirlo a los espacios editoriales de los “periódicos afines”, de las estaciones de radio de grupos mediáticos que se han plegado a sus intereses, de las señales de televisión restringida que controlan a través de distintos mecanismos de concentración del mercado y, sobre todo, de sus contenidos.

 

 

10 Respuestas a “Macartismo Televisa-Calderón

  1. Las televisoras atentan contra nuestra pequeña democracia revolucionaria. Deben abrirse muchas mas para el publico para que haya verdadera competencia

  2. Hortencia Hernández

    Excelente análisis.

  3. perdon deberian de ser las televisoras por que atenerse a dos para la sociedad es muy poco ,digamos que telerisa y tarazteca son las que hacen y deshacen del mundo politico y social ,asi que no son las revistas son las taravisoras,salu2

  4. NO ES LA PRIMERA VEZ QUE LA TELEVISORA DIFAMA A LOS MEDIOS CRITICOS CUANDO, ESTAN EN JUEGO SUS INTERESES. LAS ORDENES SALIERON DESDE LOS PINOS PARA QUE TELEVISA ATRAVEZ DE SUS LACAYOS DEFENDIERAN SU IMAGEN.

  5. EL CARTEL DEL GOBIERNO DE CALDERON SOLO PROTEGE AL «CHAPO» GUZMAN. AHORA TIENE QUE INVESTIGARSE AL DIPUTADO FEDERAL SERGIO ANAYA QUIEN PESENTO A SERGIO VILLAREAL «EL GRANDE2, CON FELIPE CALDERON. EN EL BAUTIZO DE SU HIJA ELSA ANAYA. TODO ESTA AL DESCUBIERTO EN EL LIBRO DE ANABEL HERNANDEZ «LOS SEÑORES DEL NARCO». EL USURPADOR CORRUPTO Y PROTECTOR DE NARCOS TIENE QUE RENUNCIAR A LA PRESIDENCIA.

  6. buen analisis

  7. La omnipotencia del monopólio ,enseña los dientes y prepara el terreno contra sus detractores que han sabido leer con claridad sus perversos planes para «telemanipular la intención del voto», y de paso vengar la afrenta de quienes han limitado (por el momento) sus objetivos de «Gran Elector». ….La «democracia» sujeta al al visto bueno y al porcentaje de los recursos privenientes de la misma por tributar a «Big Elector».

  8. José Luis Cerdán

    Me parece relevante el papel que está jugando en este caso Milenio Televisión.
    Ciro Gómez Leyva hizo eco del argumento simple y tramposo con que se justificó el ataque a Proceso y a Ravelo: «sopa de su propio chocolate».
    ¿Podría ser lo mismo hacer, en todo caso, un periodismo mal sustentado (ese es el argumento), que convertirse en ariete gubernamental para combatir o golpear a un medio indeseable o incómodo?
    Es tan obvia la diferencia que me parece ridículo el argumento.
    Yo no sé cómo es que pueden dormir tranquilos los periodistas que se prestan a una campaña de esta naturaleza.

  9. Ojala que en las próximas publicaciones de wikileaks se mencione algo del oportunismo y los turbios negocios de televisa, de sus contubernios con el gobierno en turno y todas las porquerías que ha ocultado dicha televisora por décadas.

  10. Pingback: Las nuevas insurgencias: el poder de los lectores (Segunda Parte) | Jenaro Villamil

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