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Televisa, el monopolio es el mensaje

La primera marcha de #YoSoy132 durante el verano.

Antes de la irrupción del movimiento #YoSoy132, en plena campaña presidencial, un fenómeno agudizado en los últimos meses despertó los focos rojos al interior de Televisa: el gigante estaba perdiendo aceleradamente a las audiencias menores de 25 años, urbanas, con preparación universitaria y, lo peor de todo, de clases media y media alta.

En otras palabras, el Canal 2 de Televisa ya no les dice nada (o muy poco) a los adolescentes y jóvenes de ahora que serán los futuros adultos y consumidores de información y publicidad mexicanos en los siguientes diez años.

A pesar de iniciativas como los Espacios o los “encuentros universitarios” (perfectamente controlados y con guión previo), Televisa se encuentra ante la primera generación de audiencias que mandará a Chabelo al baúl de los recuerdos, que ya no escucha a Luis Miguel, que no está esperando hacer casting para el Big Brother y que Carlos Loret les resulta más aburrido que Wherever Tomorrow.

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Ligera recuperación de ratings olímpicos en TV mexicana

Jenaro Villamil

Sketch cómico durante el programa “La Jugada Olímpica”

Las alertas se prendieron en la fábrica de los índices de audiencia. Esperaban más de dos dígitos como rating de los Juegos Olímpicos de Londres en 2012, pero sólo habían obtenido un promedio de 6.5 hasta el 2 de agosto pasado.

Las últimas cifras, de acuerdo con la medición de IBOPE, indican una ligera recuperación gracias a los contenidos humorísticos en Canal 5 y en Canal 2, donde Grupo Televisa transmite La Jugada Olímpica y sus segmentos deportivos. Media hora antes de los resultados hay un resumen humorístico, denominado “Londres, el Equipo más Animado”.

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Olimpiadas y televisión mexicana, en busca del rating perdido

Jenaro Villamil

Javier Alarcón, interrumpido en plena transmisión en vivo por presuntos integrantes de #YoSoy132,

Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 no han representado el auge del rating para Televisa ni para TV Azteca. Las dos principales televisoras privadas mexicanas le apostaron todo a sus transmisiones especiales en la capital británica para salir de las críticas poselectorales y recuperar el índice de audiencias que ha ido disminuyendo en este año.

De acuerdo con los datos del IBOPE, ni Televisa y menos TV Azteca han logrado cumplir con sus expectativas de tener rating de 2 cifras, salvo en el caso de la transmisión de la espectacular inauguración de los juegos, cuando el canal 5, de Televisa, alcanzó los 12 puntos, mientras TV Azteca se quedó rezagada con 7 puntos de rating.

Se esperaba una audiencia superior a los 20 millones de televidentes mexicanos (se calcula que a nivel mundial poco más de 1 mil millones de personas vieron la inauguración a través de los distintos sistemas de televisión), pero los índices del IBOPE indican que apenas y se rebasaron los 12 millones de televidentes en nuestro país. Muchos optaron por los sistemas de televisión de paga, por internet o simplemente no lo vieron.

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La “Boda Peluche” de Televisa y las trampas del rating

Jenaro Villamil

Manifestantes afuera del templo en el que se realizó la boda entre Eugenio Derbez y Alessandra Rosaldo. Fuente: http://www.noticiasdenayarit.com

Esta semana supimos que la transmisión del reality tragicómico de la boda entre Eugenio Derbez y Alessandra Rosaldo alcanzó un récord de 23.4 puntos de rating a nivel nacional, según los datos de IBOPE, el pasado 7 de julio.

La ceremonia largamente promovida en los programas de espectáculos y hasta en el principal noticiario de Canal 2 no superó los 51.5 puntos de rating de la teleboda entre los cantantes Lucero y Mijares, en 1997, ni el primer capítulo de la tercera temporada de La Familia Peluche que alcanzó al día siguiente los 28.5 puntos de rating.

El gran distractor para sus audiencias masivas, aún anestesiadas por cada “producción” y espectáculo que se le ocurre a Grupo Televisa, no pudo evitar lo que fue audible para quienes siguieron la transmisión: la irrupción de un grupo de manifestantes de la MegaMarcha anti Peña Nieto que se realizó horas antes del Angel de la Independencia al Zócalo capitalino.

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PosDebate: Rating, Posturas e Imposturas

Julia Oreyan, la edecán que “ganó” el debate.

Jenaro Villamil

El primer debate entre los cuatro candidatos presidenciales superó para muchos las expectativas de un encuentro accidentado, mientras la mayoría de espectadores esperaron mucho más de este evento televisivo que, como tal, fue arrasado momentáneamente por los distractores propios del medio masivo por excelencia: una playmate-edecán que apareció 18 segundos con un escote tal que paralizó las miradas adolescentes de Quadri y buena parte de la audiencia; la pésima producción acordada por los partidos que impidió la fluidez de la polémica; y la incapacidad de entender las gráficas y apoyos documentales que todos los candidatos utilizaron con una pantalla censuradora.

La primera impostura del posdebate radica justamente en la importancia mediática inflada como merengue en torno a la edecán Julia Orayen que ahora aprovecha sus warholianos quince minutos de fama para dar entrevistas a quien se le pida y autopromoverse en la República de Pantalla.

La segunda impostura está entre los propios consejeros del IFE que se dicen alarmados y descontentos con la producción del debate, pero no aclaran cuánto le pagaron a Jesús Agustín Tapia Flores, un productor  televisivo que se desempeñó como coordinador general de noticias para las televisoras locales en TV Azteca, desde 2007.

Los más suspicaces sospechan que el escotazo fue una manera de frivolizar el debate, mientras otros creen que ante tal aburrido esquema televisivo lo más destacado no fueron los argumentos de quienes nos piensan gobernar sino la efímera presencia de la repartidora de bolitas.

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Telenovelas en 2011, la Crisis de los Ratings

Jenaro Villamil

Imagen promocional de la telenovela "Dos Hogares". Fuente: http://televisa.esmas.com/

Hubo alguna vez, en 2004 por ejemplo, que la telenovela Amor Real llegó a tener 43.1 puntos de rating, o la adaptación de Televisa a la novela colombiana La Fea más Bella tuvo 43 puntos en 2007. Todavía en 2010,Teresa tuvo 32.9 puntos o Soy tu Dueña, del mismo año, registró 30.4 punto de audiencia a nivel nacional, según las mediciones del IBOPE.

Sin embargo, en 2011, las telenovelas del Canal 2 de Televisa han tenido serias dificultades para rebasar los 20 puntos de rating. Ni siquiera es porque su competencia, TV Azteca, tenga mejores producciones o porque el gusto mexicano por los melodramas haya disminuido.

El problema real es que las producciones han ido bajando de calidad, se han hipercomercializado y sus actores y actrices protagónicos son tan malos que no se distinguen entre un monólogo de Peña Nieto o una situación de tensión dramática.

Fue el caso este 2011 de Dos Hogares, una telenovela que destacó por su humor involuntario y la muy mala actuación de Anahí, la actriz y cantante que Televisa quiso lanzar al estrellato en lugar de Lucero, Maité Perroni, Galilea Montijo o alguna otra protagónica. A pesar de estar en el horario estelar de Canal 2, Dos Hogares registró hasta el 7 de diciembre un rating de 19.7 puntos, por debajo de Una Familia con Suerte,producida por Juan Osorio y que resultó ser la única telenovela de Televisa que rebasó los 20 puntos.

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La Responsabilidad Social de los Medios (Segunda parte)

Segunda parte del texto leído en el Coloquio de Otoño de la Universidad Veracruzana. Consulta la primera parte aquí.

Jenaro Villamil

Recuperación de lo Público

Es un hecho cada vez más presente que la política en México se hace en los medios y para los medios, en particular, para la televisión comercial. Como vehículo de promoción y publicidad –incluso, a costa de la serie de escándalos y videoescándalos- de los políticos, la televisión abierta es la gran plataforma de conocimiento.

Sin embargo, esto no ha enriquecido la política y menos lo político. Ni los modelos televisivos y radiofónicos imperantes en México promueven la deliberación pública sino la estridencia de lo efímero, una especie de talk show imparable y permanente, al margen y por encima de las propias demandas, intereses y necesidades de la sociedad.

De esta manera, el divorcio se plantea así: la información como un bien público es sustituida por la mercadotecnia como política esencial de los medios; la comunicación se confunde con la publicidad y la propaganda; los mismos medios electrónicos, lejos de cumplir con un servicio acorde con su condición de señales públicas concesionadas, se transforman en poderes fácticos que se sobreponen y determinan a lo público.

Jesús Martín Barbero escribió en Los Medios y las mediaciones:

“En América Latina el abandono del mediacentrismo se está produciendo menos por el impacto de la reconversión industrial de los medios que por la fuerza con que los movimientos sociales hacen visible las mediaciones”.

Barbero propuso investigar tres lugares de mediación: la cotidianidad familiar, la temporalidad social y la competencia cultural.

Esta propuesta no ha dejado de ser válida como una fórmula para recuperar el espacio de lo público en nuestros medios masivos. La responsabilidad no es sólo de los movimientos sociales sino de nuestros propios políticos y de los trabajadores de los medios de comunicación.

La mediación sin democratización es la ruta más segura para la derrota civilizatoria de nuestra sociedad. Recuperar lo público reclama expropiar de la ruta de los videoescándalos, de la teleguerra sucia y de la autocensura informativa la riqueza cultural que es una promesa incumplida de nuestros medios.

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