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Peña Nieto, la Bufalada del PRI (Segunda Parte)

Segunda parte del texto publicado hoy en el semanario Proceso.

Consulta la primera parte aquí.

La Estructura Paralela

Foto: Hugo Cruz / Imagen: procesofoto.com.mx

La creación de Expresión Política Nacional (EPN) es una continuación de la estructura paralela que el peñismo heredó del gobierno de Arturo Montiel y que desde el 2003 al 2005 coordinó el dirigente estatal priista Isidro Pastor: Fuerza Mexiquense.

Fuerza Mexiquense fue una red paralela, financiada con fondos del erario estatal y donaciones de empresarios beneficiados por los contratos de obra pública de Montiel. Fuerza Mexiquense apoyó campañas priistas en varios estados de la República cuando el PRI nacional se quedó prácticamente en bancarrota a raíz de la multa por el Pemexgate y la derrota en el 2000 frente a Vicente Fox.

Desde su llegada al poder, en octubre de 2005, Peña Nieto transformó Fuerza Mexiquense en Expresión Mexiquense (EM) y se la encargó a Jesús Alcántara Núñez, un político y empresario del autotransporte que se vinculó al actual gobernador desde el gobierno de Montiel.

De 2000 a 2003, Alcántara Núñez fue alcalde de Acambay, sede de la dinastía de autotransportistas y financiadores priistas fundada por su tío Jesús Alcántara Miranda. En 2003 fue diputado suplente de Peña Nieto por el distrito de Atlacomulco. De 2006 a 2009, Alcántara fue diputado federal y operador directo de Peña Nieto en la Cámara de Diputados. Desde 2009 es diputado local y ha sido asesor de Luis Enrique Miranda Nava, secretario de Gobierno y auténtico “hombre fuerte” de la administración peñista.

Jesús Alcántara es socio de la empresa Autotransportes Herradura de Plata, de Enlaces Terrestres Nacionales (ETN) y de Ómnibus de México. Está emparentado con Roberto Alcántara Rojas, heredero del emporio Grupo Toluca que incluye la flotilla de autobuses más grande de la entidad, socio fundador de las aerolíneas Viva Aerobús y Volaris, que creó junto con Emilio Azcárraga Jean y Pedro Aspe. Roberto Alcántara fue en 2006 el ex responsable de “pasara la charola” con los empresarios en el equipo de campaña de Roberto Madrazo.

Una función similar le corresponde ahora a Jesús Alcántara, quien le ha confiado a sus amigos que “lo que se puede comprar con dinero es barato”. Otros lo conocen como “el hombre del maletín” porque lleva los recursos y las órdenes de Peña Nieto.

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Peña Nieto, la Bufalada del PRI (Primera Parte)

Primera parte del texto publicado este próximo domingo en el semanario Proceso.

Jenaro Villamil

No transcurrió ni una semana del aplastante triunfo de su sucesor Eruviel Avila en la gubernatura del Estado de México, cuando Enrique Peña Nieto arrancó el 7 de julio su campaña como “candidato único y de unidad” del PRI a la presidencia de la República, alentando las fracturas y la polémica al interior de su partido.

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El Adiós al Embajador Fallido y el Escándalo Wikileaks

Jenaro Villamil

 

Carlos Pascual. Imagen: Telegraph.co.uk

“¿Qué injerencia tiene el embajador de Estados Unidos en la política de combate al crimen organizado? ¿Es cierto que el presidente Felipe Calderón no lo recibe? ¿Quién le proporciona la información?”, le cuestionó la ex embajadora y actual senadora priista Rosario Green a la canciller Patricia Espinosa durante su tortuosa comparecencia del jueves 17 de marzo en Xicoténcatl.

Espinosa no respondió a estas preguntas. Se defendió frente a las constantes críticas por la violación a la soberanía que representan los sobrevuelos de aeronaves espías de Estados Unidos en territorio mexicano y se enredó en los detalles de ese operativo Rápido y Furioso, pero mantuvo hermetismo total sobre el futuro del embajador norteamericano Carlos Pascual.

Dos días después, el diplomático de origen cubano-americano, experto en “Estados fallidos” confirmó lo que era un rumor generalizado en todo el gobierno de Felipe Calderón: a raíz de la divulgación de los cables diplomáticos que la embajada estadounidense envió al Departamento de Estado, Pascual tenía sus días contados en México.

Pascual documentó en  sus cables “confidenciales” y “secretos” lo que revistas como Proceso o periódicos como La Jornada habían documentado: que la misión diplomática de Estados Unidos y agencias de inteligencia de este país fueron los artífices de detenciones y operativos espectaculares como el que llevó a la muerte de Arturo Beltrán Leyva; que Washington ya no confiaba en oficiales del ejército ni en Genaro García Luna y estaban preparando a “sus” marines mexicanos a través de un cuerpo de élite de la Armada; y, sobre todo, que las perspectivas políticas para el 2012 eran muy negras para el gobierno de Felipe Calderón.

Lo grave, para Calderón, no fue lo que dijera sino que lo plasmara en cables diplomáticos que fueron filtrados por Wikileaks. Dejó de ser un secreto, entonces, que Washington tenía perfectamente monitoreadas la debilidad, las incongruencias y la falta de estrategia de la guerra contra el narcotráfico emprendida por el gobierno calderonista. Lo peor es que dejó testimonio por escrito y Calderón, tan reactivo a los golpes informativos, decidió presionar al gobierno de Obama para que cambiara al embajador indiscreto por uno más discreto.

¿A cambio de qué? ¿Cuáles fueron las negociaciones secretas? Eso aún está por verse.

Lo cierto es que Pascual no era bien visto por Calderón no sólo desde que se filtraron los cables de Wikileaks sino desde que el diplomático mantuvo una relación sentimental con la hija de Francisco Rojas, coordinador de los diputados del PRI, ex director general de Pemex durante muchos años y, sin duda, pieza clave en la trama de relaciones y alianzas del priista Enrique Peña Nieto para el 2012.

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