Archivo de la etiqueta: Fernando Gómez Mont

Iconografía de un sexenio de pesadilla (Primera Parte)

Jenaro Villamil

Comienza la cuenta regresiva. La agonía de un gobierno federal manchado de sangre. Con la credibilidad más baja en años.  Deja una  “guerra” sin victoria y con muchas derrotas. La principal de ellas: la incapacidad de restituir el orden y la seguridad en la mayoría de las entidades. El ejército vulnerado en su prestigio y una poderosa Secretaría de Seguridad Pública que morirá tras 12 años de incapacidad y millonarios recursos económicos.

Con el calderonismo comienza la principal batalla del PAN: haber gobernado dos sexenios y terminar como tercera fuerza política. ¿Cómo remontar la sombra del calderonismo? El PAN perdió no sólo la presidencia de la República. Dejó de gobernar Jalisco, Yucatán, Morelos, San Luis Potosí. Y ahora, el ex presidente será un “peligro” para su partido.

No fue ni el sexenio de las “manos limpias” y menos el “gobierno del empleo”. La corrupción se disparó. Los gobernadores se volvieron señores feudales sin contrapeso alguno. Y más de 7 millones de desempleados nunca vieron mejor futuro. Culmina con una reforma laboral a la orden de los patrones, no de los trabajadores.

¿Cuáles son los momentos iconográficos más fuertes de este sexenio? Aquí van algunos.

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Montiel-Peña Nieto, Coflictos Privados, Crisis Pública

Jenaro Villamil

A Arturo Montiel y a Enrique Peña Nieto no sólo los une el origen común en Atlacomulco, su paso como gobernadores del Estado de México, su presunto parentesco, sus aspiraciones presidenciales (frustrado como candidato el primero y ahora precandidato único el segundo) y las sospechas de complicidad en varios expedientes polémicos en la administración de la entidad más poblada del país.

Ahora también los une el desarreglo desde el frente privado, marital y extramarital. En ambos casos rebasó el terreno de lo íntimo porque ya se ventilaron de manera pública. Peor aún: los dos apuntan a una crisis pública en la campaña presidencial del PRI, tanto o más grave que la ruptura de Elba Esther Gordillo con el PRI o los errores y dislates cometidos por Peña Nieto y señalados en las redes públicas.

Ya no hablamos de un reality show o de una telenovela producida desde los estudios de Televisa y sus asesores mercadológicos, especialistas en “control de daños”. Ahora vemos el entrelazamiento de la vida privada con el uso y abuso del poder.

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El pacto AN-PRI se anunció antes a Washington

Blanche Petrich

Periódico La Jornada

Lunes 23 de mayo de 2011, p. 5

Fernando Gómez Mont, uno de los artífices del fallido pacto entre PAN y PRI en 2009. Foto: Guillermo Sologuren. Imagen: jornada.unam.mx

El gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, comentó en agosto de 2009 con el entonces encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos, John Feeley, la posibilidad de que el PRI y el PAN firmaran un pacto que permitiría al partido oficial obtener los votos necesarios en la Cámara de Diputados para aprobar la iniciativa presidencial para el presupuesto de ingresos 2010, que incluía un aumento de 2 por ciento al llamado “impuesto antipobreza”. A cambio, el blanquiazul prometía no aliarse con el PRD para la contienda electoral mexiquense en julio de 2011.

Tres meses después, efectivamente ese pacto se firmó en secreto con tres firmas al calce: las de los entonces presidentes del PAN, César Nava, y del PRI, Beatriz Paredes, y del en ese tiempo secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont. El documento –primero negado y después ventilado en medio de un fuerte choque entre los dos partidos– tuvo un curso desafortunado para el blanquiazul y a la postre se cobró los puestos del propio Gómez Mont y de Nava.

Textualmente, Feeley –quien ahora vuelve a fungir como encargado de negocios, ante la renuncia formal del embajador Carlos Pascual– relató así lo que el gobernador le comentó en esa reunión en Reforma 305, en el cable diplomático 09MEXICO2579, filtrado por Wikileaks a La Jornada:

“Peña Nieto habló sobre las perspectivas de la próxima sesión legislativa (que tenía que aprobar la ley de ingresos a más tardar el 20 de octubre), haciendo notar que su partido, el PRI, estaba considerando cuidadosamente colaborar con el gobierno de Calderón para abordar los problemas económicos del país, sin dejar de evaluar el costo político que pagaría por esta colaboración, sobre todo si se trataba de aumentar impuestos.”

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Los Nanócratas de Calderón

Patricia Flores. Imagen: http://www.publimetro.com.mx

No son tecnócratas porque su paso por la alta burocracia financiera es inexistente, sus doctorados no brillan y su especialización en las áreas que ocupan es prácticamente nula. No son gerentes como el gabinete de Vicente Fox porque ninguno ha administrado una empresa propia aunque varios hayan sido empleados de trasnacionales. Y sólo uno de los más cercanos, Juan Camilo Mouriño, aspiró a ser heredero de una serie de empresas familiares de dudosa procedencia y heredero fallido del gobierno de su amigo.

Tampoco constituyen una clase política porque para eso se requiere liderazgo, cohesión, proyecto claro, redes múltiples entre las élites y capacidad de operación política. Ya ni pensar que se trata de futuros candidatos presidenciales porque cualquier sondeo de opinión indica que son conocidos, si acaso, por sus familiares.

En realidad, el equipo más cercano a Calderón es una colección de nanócratas. Es decir, especialistas en la millonésima parte de su materia de estudio. Tan infinitesimales como su trayectoria. Tan efímeros como el parpadeo de un sexenio frustrado. Surgieron como generación espontánea porque tampoco tienen carrera de partido –salvo su jefe que llegó a dirigir a Acción Nacional-, si acaso los vincula su paso sin huella por la Escuela Libre de Derecho y la apropiación de las áreas clave de gobierno (Los Pinos, la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Hacienda, la Secretaría de Economía, la Secretaría de Desarrollo Social y buena parte de las decisiones en materia de seguridad pública e inteligencia política).

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“Vamos Hacia el Fascismo”: Monsiváis

En su último manuscrito para un artículo periodístico, en vísperas de ingresar a terapia intensiva, Carlos Monsiváis escribió lo siguiente:

El secretario de gobernación, Fernando Gómez Mont. Imagen: esmas.com

“Nada más lógico y, a su modo, más eficiente, que la estrategia de autoengaño del gobierno federal. No son los únicos desde luego en este laberinto de afirmaciones que parten de la irrealidad y se alojan en la realidad más profunda, aquella que habitan los manufactureros de la verdad”.

Era el 27 de marzo. Estaba aún reciente el homicidio de dos estudiantes del Tecnológico de Monterrey –la misma institución que entonces dirigía como rector Rafael Rangel Sostman, recientemente “renunciado”- y el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont volvió a recetar en una de sus carismáticas ruedas de prensa la explicación calderonista del “fuego cruzado” que avalaba la tesis del “daño colateral” expuesta por el Secretario de la Defensa.

“No estoy ironizando –escribió Monsiváis-. ¿Cómo puede explicarse de otra manera que el secretario de Gobernación habla de la línea de fuego en el combate en el Tec de Monterrey y que los estudiantes habían estado del lado bueno y por ello resultaron asesinados por los sicarios? No lo dice en serio como secretario de Gobernación. Lo dice y muy en serio como poder y lector del secretario de Gobernación”.

La mejor prueba de que los poderosos no leen o no les gusta asimilar lo que leen de Monsiváis respecto a sus propias palabras nos la acaba de recetar el mismo personaje. Fernando Gómez Mont, tan perspicaz como siempre, acaba de descubrir que el problema de la violencia en el país no es la violencia misma sino el lenguaje utilizado por los medios. En sintonía con su jefe, Felipe Calderón, quien publicó sendos desplegados dominicales y declamó en “cadena nacional” que si hay 22 mil muertos es porque su administración ha sido muy valiente y los narcos sólo se matan entre sí (esa especie de endogamia del crimen que exenta al Estado de la responsabilidad en función de la justicia), Gómez Mont declaró el 21 de junio en Ixtapan de la Sal que la violencia es heredada y que los medios no han contextualizado como debieran lo que está ocurriendo.

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