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Presentación de “El sexenio de Televisa” en la Feria del Libro del Palacio de Minería

Resultado de una investigación de los últimos cinco años sobre el principal consorcio de medios y de opinión pública, el libro El Sexenio de Televisa, de Jenaro Villamil, y editado por Grijalbo, será presentado este sábado a las 19:00 horas en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, con la participación del columnista Miguel Angel Granados Chapa, autor de la columna Plaza Pública.

La obra documenta los últimos acontecimientos que han dominado en el sector de medios de comunicación y de telecomunicaciones: la disputa entre la empresa de Emilio Azcárraga Jean y el magnate Carlos Slim, quien pasó de socio a adversario de Televisa; los linchamientos mediáticos que Televisa ha emprendido en contra de quienes están en contra de su línea de intereses, desde legisladores hasta medios impresos como Reforma y Proceso, así como los episodios más polémicos de los montajes mediáticos como el de la ciudadana francesa Florence Cassez, cuyo caso ha escalado hasta generar un conflicto diplomático entre México y Francia.

Televisa ya no sólo es un monopolio de contenidos en materia de televisión abierta (detenta el 68 por ciento de las frecuencias y el 70 por ciento de las audiencias) sino también ha extendido su dominio hacia la televisión restringida y las telecomunicaciones. El polémico proceso de la licitación 21 está documentado en esta obra.

¿Cómo construyó Azcárraga Jean su control absoluto en el seno de esta empresa, fundada por su abuelo y consolidada por su padre El Tigre Azcárraga Milmo? Esta interrogante es documentada a lo largo de los capítulos. En ellos se demuestra que el nuevo Big Brother mediático ya no sólo apuesta por el control mediático y los favores económicos sino por el dominio político. Apuesta por prolongar su sexenio más allá de 2012.

 

Telmex y Televisa, De la Sociedad a la Disputa

Fragmento del Capítulo 3 del libro “El Sexenio de Televisa”, Ed. Grijalbo 2010.

Para entender la historia de las relaciones tormentosas entre Telmex y Televisa durante los últimos cinco años, les ofrecemos un fragmento del libro de mi autoría. La segunda parte la subiremos este domingo 20 de febrero.

Jenaro Villamil

Durante la mañana del 3 de febrero de 2006, Emilio Azcárraga Jean convocó a sus principales ejecutivos, incluyendo a su grupo más cercano conocido como “los Cuatro Fantásticos” para sostener un encuentro privado con el magnate Carlos Slim, figura determinante en los últimos años para el saneamiento de las finanzas de Televisa.

El principal accionista de Telmex jugó un papel importante a partir de su participación en el Fideicomiso de Control de Televicentro, el mecanismo bursátil creado para controlar las principales las acciones de la empresa mediática. Hasta el 31 de mayo de 2006, ese Fideicomiso tuvo el 16.78 por ciento del control de la compañía y sus subsidiarias, frente al 83.22 por ciento disperso entre otros accionistas y el 65 por ciento que se cotizaba en el mercado bursátil mexicano y norteamericano, principalmente.

Slim les reprochó a Azcárraga Jean y a sus “cuatro fantásticos” la mala calidad de la programación de Televisa, los problemas de credibilidad en los noticiarios y la disminución de audiencias en algunos de los más importantes melodramas de la empresa.

-Están haciendo telebasura – se quejó el principal accionista de Telmex y de Telcel.

Azcárraga Jean tomó la palabra. Le agradeció al empresario su participación en el rescate financiero de Televisa, pero respondió así a las acusaciones de Slim:

-Mire ingeniero, Nosotros ya le pagamos puntualmente el préstamo… Quienes deciden lo que se hace en los contenidos de Televisa somos nosotros.

La frase marcó la última etapa del desencuentro entre Azcárraga Jean y quien se convirtió desde 1999 en el segundo accionista más importante de Televisa. Slim compró las acciones que tenían la familia Alemán y los Diez Barros y que sumaron el 24 por ciento de las acciones de Televicentro. El objetivo era apoyar al joven heredero del imperio para enfrentar los múltiples desafíos financieros y las intrigas de sus parientes, socios de su padre y hasta de la última esposa legal de El Tigre, Paula Cussi.

La presencia de Slim en la empresa controladora, Televicentro, le permitió a Azcárraga Jean tener el 51 por ciento de las acciones, mientras su primo, Alejandro Burillo Azcárraga se quedó con el 25 por ciento. Años después estas acciones fueron vendidas y buena parte las adquirió la empresaria María Asunción Aramburuzabala, la heredera del imperio del Grupo Modelo, junto con sus parientes Lucrecia Aramburuzabala, María de las Nieves Fernández, Antonio Fernández Rodríguez y Carlos  Fernández.

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Televisa y sus audiencias, el espejo roto

Fragmento del capítulo VII del libro “El Sexenio de Televisa, Conjuras del Poder Mediático”, para los lectores del blog.

“La televisión está hecha para los jodidos, los que no pueden divertirse de otra manera, no para los ricos como yo que tenemos muchas posibilidades ni para los que lean revistas de crítica política, sino para los jodidos, que no leen y que aguardan a que llegue el entretenimiento”.

Con esta filosofía arrasadora, Emilio Azcárraga Milmo, El Tigre, se defendió en los años ochenta frente a las críticas constantes a la falta de calidad en la programación de Televisa.

Su heredero, Emilio Azcárraga Jean, no ha cambiado mucho esta concepción, a trece años de haber asumido el mando del imperio mediático. En todo caso, ha cumplido al pie de la letra con una de sus órdenes más preciadas: abandonar la subordinación política de Televisa, dejar de ser “soldados del PRI”, para estar sólo a las órdenes del rating.

“Esto es un negocio. Lo fundamental, la cara de esta empresa es la producción de entretenimiento, después la información. Educar es labor del gobierno, no de Televisa”, afirmó Azcárraga Jean en marzo de 1997 (Proceso, No. 1603). Y fue más allá en la definición de sus prioridades:

“Es más, yo no creo que tener relaciones con personalidades de la política nos vaya a beneficiar en lo que importa. Yo creo en el rating”.

La sacralización del entretenimiento y del rating, como fórmula para evitar cualquier compromiso con una mejor calidad y diversidad en los contenidos, aunada al menosprecio de las audiencias, -“los jodidos”- a quienes se les infantiliza o se les asume como consumidores dóciles, forman parte del credo de los Azcárraga.

La diferencia entre una generación y otra es el cambio en la fórmula de la televisión comercial y la transformación paulatina de las audiencias que dejaron de ser los receptores impávidos para transformarse en una audiencia diversificada, en busca de nuevas alternativas frente a la asfixia del monopolio televisivo.

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El sexenio de Televisa: Capítulo 1 (Primera parte)

Aprovechando la presencia de Jenaro en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara para presentar su más reciente publicación El sexenio de Televisa, queremos reproducirles la primera parte del primer capítulo del libro. Esperamos lo disfruten y puedan enviarnos sus comentarios.

El Sexenio de Televisa

Capítulo Uno

El sexenio de Televisa inició antes de las elecciones presidenciales del 2 de julio de 2006 y pretende prolongarse más allá del 2012. El consorcio mediático más poderoso del país y uno de los diez más grandes del mundo leyó bien las circunstancias de debilidad y de divisiones existentes en la clase política mexicana, como resultado de una frustrada e incompleta transición. Heredera de un modelo de control informativo y con prácticas comerciales monopólicas, típicas de la era de los gobiernos del PRI, Televisa pronto se blindó y neutralizó las demandas de democratización del régimen de medios de comunicación electrónica, especialmente, en la televisión comercial.

Televisa ha ignorado y minimizado sistemáticamente los reclamos de transparencia en el otorgamiento de las concesiones de radio y televisión, pluralidad y calidad en los contenidos, autonomía de los organismos reguladores de la radiodifusión para eliminar el “presidencialismo televisivo”, así como mayor y mejor competencia en la pantalla. De paso, logró bloquear durante “su sexenio” a su más fuerte competidor, Telmex, futuro y temido competidor en el mercado del triple play (audio, video y datos convergentes).

Televisa sobrevivió a la caída del PRI en la presidencia de la República porque los partidos políticos privilegiaron la alternancia electoral para dejar en un segundo plano la democratización en el terreno del derecho a la información.

A finales de la década de los noventa, la crisis de Televisa, a raíz de la muerte de Emilio Azcárraga Milmo, El Tigre, era de credibilidad frente a una sociedad que se acostumbró a verla como una extensión del régimen priista. La nueva generación encabezada por Emilio Azcárraga Jean enfrentó esa crisis con medidas superficiales que no transformaron el modelo de televisión que configuró El Tigre. Para ellos, la pantalla es, ante todo, un negocio y no un servicio público concesionado. Y le apostaron a incrementar el gran negocio que representa controlar los contenidos mediáticos.

Las prácticas monopólicas se incrementaron y el chantaje frente a una clase política que glorificó la imagen y el tiempo de acceso a la pantalla le sirvieron a este conglomerado mediático para defender sus intereses. En la práctica, operó lo que el Banco Mundial ha clasificado como “captura del Estado”, es decir, cuando los poderes no institucionales se ponen por encima de las instituciones públicas y acaban condicionándolo para imponer sus propios intereses.

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Big Brother mediático

Periodismo en libros

Artículo publicado originalmente en el periódico Reforma el 21 de noviembre.

En la distopía original de George Orwell sobre el Big Brother, la idea del panóptico se basaba en un poder totalitario que todo lo observaba, que dirigía las decisiones y hasta las emociones de los ciudadanos. El “Gran Hermano”, era la metáfora para expresar los alcances de un poder invasivo, capaz de controlar las mentes de los ciudadanos.

A finales de la década de los noventa, la empresa holandesa Endemol tomó el término orwelliano para crear un reality show que, en realidad, se trató de un concurso con un guión oculto, mezcla de ficción y realidad, pero de apariencia verdadera, para introducir a las audiencias en una experiencia singular: convertirse ellos mismos en el ojo intrusivo del Big Brother, logrando así observar, a través de la pantalla, el encierro de un grupo de personas que debían sobrevivir a las “pruebas” que se le anteponían.

Televisa, como una gran cantidad de cadenas de televisión comercial, importó la idea de Endemol y la trasplantó a México. Las emisiones del concurso del Big Brother y sus distintas variaciones, constituyeron no sólo un experimento sino un gran negocio que poco a poco se ha convertido en una profecía autocumplida: la empresa se presenta como un Big Brother mediático, cuyo poder ya no se basa en el panóptico sino en la interiorización de la mirada, en el estilo y la marca del corporativo en una sociedad de los triunfos efímeros y del alto impacto momentáneo, en los nuevos liderazgos que sacralizan el triunfo a partir de la visibilidad mediática.

Se trata de trasplantar los valores, las normas y la dinámica de la sociedad del espectáculo -en esencia una ficción presentada como verdad- hacia la sociedad de la información y la sociedad política. La sociedad del espectáculo todo lo transforma en media event, eventos mediáticos de alto impacto como pueden ser los escándalos, los grandes concursos, la dramatización informativa, el “empaquetamiento” de la realidad en función de los bloques y de los ritmos televisivos.

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Presentación del libro El sexenio de Televisa en la librería El Sótano

por Arturo Loría

El día de ayer, a las 16:30 horas, se llevó a cabo la presentación del nuevo libro de Jenaro Villamil “El sexenio de Televisa” en la librería El Sótano de avenida Miguel Ángel de Quevedo. En la presentación participaron el autor y Ariel Rosales, editor del libro.

El sexenio de Televisa documenta cómo a lo largo de los 10 años que van de gobiernos panistas, el consorcio mediático se ha empoderado como nunca en su historia. Particularmente, durante el sexenio de Felipe Calderón, en el que ha obtenido un poder que va más allá de las leyes o instituciones del Estado.

Jenaro Villamil saca a la luz las historias que en la última década han hecho de Televisa el conglomerado de medios más poderoso de latinoamérica y práctico dueño del poder fáctico en este país.

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Presentación del nuevo libro de Jenaro Villamil: El sexenio de Televisa