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Televisa, “Problema de Estado” (Segunda Parte)

Segunda parte del reportaje original publicado en Proceso No. 1857. Consulta la primera parte aquí.

La CFC y el “Problema de Estado”

“Televisa se ha convertido en un problema de Estado. Su poder ha vuelto a ser tan incómodo para los distintos niveles de gobierno como ocurrió durante la época de Emilio Azcárraga Milmo”, reflexionó Jorge Alvarez Hoth, ex subsecretario de Comunicaciones durante el sexenio pasado. Foto: ITU / Jean-Marc Ferré

Por lo pronto, el balón está en la cancha de la Comisión Federal de Competencia, el organismo que el 24 de enero pasado resolvió en una sesión privada rechazar por 3 votos contra 2 la fusión de Grupo Televisa y Grupo Iusacell, por considerar que se creaban incentivos para acrecentar las prácticas monopólicas de las dos grandes compañías televisivas.

Al día siguiente que se diera a conocer oficialmente la resolución de la CFC (1 de febrero), las acciones de Grupo Televisa disminuyeron en 3.25 por ciento en la Bolsa Mexicana de Valores y 2.30 en Estados Unidos, para acumular una pérdida de 12 por ciento hasta esa fecha del 2012.

Grupo Televisa y Iusacell interpusieron un recurso de reconsideración para que la CFC modifique su decisión. El organismo tiene como fecha límite, a más tardar el 15 de junio para dar a conocer su decisión final. Todo parece indicar que será entre el 4 y el 11 de junio la discusión en el pleno.

Hasta ahora, informes internos de la CFC indican que los tres comisionados que votaron en contra de la fusión se mantienen en su voto: Eduardo Pérez Motta, presidente, Rodrigo Morales Elcoro y Miguel Flores Bernés.

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Televisa, “Problema de Estado” (Primera Parte)

Jenaro Villamil

Reportaje original publicado en Proceso No. 1857

Esta semana, Emilio Azcárraga Jean, se declaró a favor de la tercera cadena de televisión vía Twitter. Fuente: http://www.wradio.com.mx

Todo es posible en Grupo Televisa con tal de obtener la autorización definitiva de los cinco integrantes de la Comisión Federal de Competencia (CFC) para adquirir el 50 por ciento de Grupo Iusacell, propiedad de Ricardo Salinas Pliego, y de remontar la “peor crisis de imagen pública” que tiene la empresa encabezada por Emilio Azcárraga Jean, tras la serie de protestas de los jóvenes universitarios que se agruparon en torno al movimiento #YoSoy132 y que han acusado a la televisora de ser monopólica, manipular la información y tener un arreglo político-publicitario a favor del candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto.

De acuerdo con fuentes bursátiles, a Azcárraga Jean no sólo le interesa salvar la más ambiciosa operación de 1,600 millones de dólares a través de la cual compró deuda convertible en acciones para tener el 50 por ciento de Grupo Iusacell.

Al “Tigrillo”, como se le conoce en el mundo empresarial, también le interesa que las críticas en contra de Grupo Televisa no pongan en riesgo  su inversión de más de 1,200 millones de dólares en Univisión, la cadena de televisión más importante en habla hispana en Estados Unidos,  anunciada desde diciembre de 2010.

Si en Estados Unidos se ponen límites a la inversión de Televisa en Univisión se impediría la concreción de dos nuevas aventuras empresariales de Azcárraga Jean: crear un canal de noticias en español, al estilo de lo que fue “Eco” –creado por su padre Emilio Azcárraga Milmo- y comercializar el Teletón Latino, a semejanza del que se realiza hace tres lustros en México.

En menos de un mes, las críticas hacia Televisa han dejado los círculos de especialistas en derecho a la información para salir a las calles de la Ciudad de México y de otras capitales de las entidades del país. El periódico especializado The Wall Street Journal publicó en mayo dos amplios reportajes señalando las protestas en contra del consorcio que encabeza Azcárraga Jean.

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Alejandro Puente, la voz de Televisa en la Guerra de las Telecomunicaciones

Jenaro Villamil

Desde el inicio de la guerra entre Televisa y Telmex por el control del mercado del triple play (servicios convergentes de voz, datos y video) en México, el cablero Alejandro Puente Córdova se convirtió en el vocero más aguerrido y continuo de la empresa de Emilio Azcárraga Jean.

Lo mismo ha publicado desplegados en contra de periodistas críticos, como el reciente contra Carmen Aristegui, que contra la ex subsecretaria de Comunicaciones, Purificación Carpinteyro, que contra Telmex-Telcel, contra MVS y Grupo Dish e, incluso, contra Ricardo Salinas Pliego, antes de que el concesionario de TV Azteca aspirara a ser socio de Televisa a través de Grupo Iusacell.

En tono por demás grosero, en el desplegado contra Aristegui, Alejandro Puente acusa a la conductora de MVS Radio de utilizar su entrevista del viernes 11 de mayo con Enrique Peña Nieto, el candidato presidencial del PRI, para “dedicarse a la defensa y promoción de intereses corporativos del señor Carlos Slim”.

No es nuevo en la historia de Puente. Ese ha sido su estilo. Convertirse en un crítico unilateral a Telmex-Telcel y a los periodistas o analistas que plantean una competencia en el mercado de la televisión abierta o a los legisladores que buscaron regular el must carry o el must offer, las dos reglas principales para permitir una sana competencia en los contenidos de televisión restringida.

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Nueva Telebancada e hipocresía amorosa

Javier Corral

Alejandro Puente, presidente de la Canitec, y miembro de la "nueva Telebancada".

En estricto sentido, la presencia de legisladores ligados a los intereses del sector de la radiodifusión ha sido un fenómeno de las ultimas dos décadas en el Congreso federal. Tanto del sector concesionario afiliado a la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión, como de los líderes del STIR y del SYTATIR. Tradicionalmente el PRI había sido la correa de transmisión de curules y escaños para esos sectores. Sin embargo el fenómeno de colocación de agentes directos de esos intereses se extendió a todos los partidos en la actual legislatura, y en lugar de representantes de toda la radiodifusión, el duopolio de la televisión apañó los asientos con personeros ligados a sus estructuras. Nació el concepto Telebancada.

El duopolio no se conforma con sus cabilderos y la presión que ejerce a través de varios de sus comunicadores para influir en las decisiones legislativas, tanto para detener proyectos que afectan su ámbito, como para inducir reformas a la medida de sus intereses. Busca directamente colocar empleados para la protección e impulso de sus objetivos.

En esta legislatura la telebancada en la Cámara de Diputados se conformó de siete diputados y dos senadores, en la próxima, según las listas publicadas, crecerá considerablemente en ambas Cámaras. Tanto PRI como PVEM han logrado colocar al grueso de estos representantes; sin embargo, el caso que me llama poderosamente la atención es el del Movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador, el que ha demostrado que hay un sólo paso —y poco rubor histórico— para pasar del odio al amor con Televisa.

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Televisa y Telmex en 2011, la Guerra de las Galaxias

Jenaro Villamil

-Mire, ingeniero, quienes deciden lo que se hace en los contenidos de Televisa somos nosotros –le respondió Emilio Azcárraga Jean a Carlos Slim durante aquella mañana del 3 de febrero de 2006.

-Es que ustedes hacen telebasura –se quejó el magnate, principal accionista de Grupo Carso (ver El Sexenio de Televisa, Ed. Grijalbo, pp.95-96).

Las tensiones entre Slim y el equipo de Azcárraga Jean no disminuyeron. Slim era, hasta entonces, el segundo accionista más importante de Televisa. En los últimos años fue desinvirtiendo hasta quedar con menos del 2 por ciento en todo el grupo, incluyendo Cablevisión, donde llegó a tener la cuarta parte. A su vez, los ejecutivos de la era Azcárraga Jean, conocidos como Los Cuatro Fantásticos, veían con recelo el interés de Slim por entrar a la televisión restringida. Para ellos, el poderío de Telmex, junto con el de Telcel, constituyen una amenaza para sus planes no sólo de negocios sino políticos.

Pasaron cinco años de aquella reunión anticlimática para que en febrero de 2011, después de varios litigios jurídicos, la disputa entre Grupo Televisa y Grupo Telmex, los dos gigantes en los medios electrónicos y en las telecomunicaciones, abandonara los salones cerrados de los especialistas y se transformara en una abierta guerra mediática, publicitaria e informativa  con dos “galaxias” o territorios de influencia claramente diferenciados: por un lado, las televisoras (Televisa y TV Azteca), aliadas un grupo de empresas de telefonía celular y fija de menor dimensión y de televisoras de cable dependientes (Canitec); del otro lado, Telcel-Telmex, en alianza coyuntural con MVS, con los medios impresos que no forman parte de la “galaxia Televisa” y unas cuantas estaciones de radio.

El pretexto de esta guerra fue lo de menos. En la primera semana de febrero de 2011 Grupo Carso decidió suspender sus anuncios en los cuatro canales de televisión abierta de Televisa, en protesta por el incremento del 20 por ciento de las tarifas. La empresa de Azcárraga Jean minimizó el impacto. Una semana después, TV Azteca, de Ricardo Salinas Pliego, se sumó con un argumento tramposo: condicionó el contrato de publicidad con Grupo Carso a la disminución de las tarifas de interconexión en telefonía móvil y fija, ambas dominadas ampliamente por Telcel y Telmex.

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La Canitec y Televisa Atacan de Nuevo

Jenaro Villamil

Dos días después que el presidente de la Cofetel, Mony de Swaan, reiteró que sigue en pie el proyecto para licitar dos nuevas cadenas de televisión abierta digital, la Cámara Nacional de la Industria de Televisión por Cable (Canitec) volvió a atacar esta posibilidad bajo el argumento de que “es un desperdicio” utilizar el espectro disponible.

“Debiera usarse en banda ancha móvil, pues licitarlo para televisión sería ir en contra de la tendencia internacional”, afirmó Alejandro Navarrete, director general del centro de investigación de Canitec.

Lo paradójico es que esta mismo organismo, que agrupa a las empresas de televisión por cable (tres de las más grandes son filiales de Televisa) se opuso también al proyecto “Banda Ancha Móvil para Todos”, que presentó MVS en abril de este año, argumentando que el espectro de 190 megahertz en la banda 2.5Ghz que tiene esta compañía “bloque a nuevos operadores”.

La Canitec ha reforzado durante todo este año el papel de instrumento corporativo de Televisa en la guerra de las telecomunicaciones que emprendió contra Grupo Carso (Telmex-Telcel), contra MVS (socio de Telmex en Grupo Dish), y ahora contra la posibilidad de licitar nuevas cadenas de televisión.

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MVS Suspende Inversión en Banda Ancha Para Todos ante “Incertidumbre Jurídica”

Jenaro Villamil

Foto: Claudia Guadarrama. Imagen: Milenio.com

Una inversión de 400 millones de dólares y la posibilidad de incrementar el acceso de internet en banda ancha para un mayor número de mexicanos quedaron suspendidas ante el anuncio del consorcio MVS de detener su proyecto “Banda Ancha para Todos” por la “incertidumbre jurídica” debido a que la Secretaría de Hacienda no ha fijado la contraprestación correspondiente.

La suspensión de este proyecto, anunciado en abril de 2011 por MVS y el llamado consorcio concesionario integrado también por Clear Wire, Alestra e Intel, se suma a la cancelación del servicio de internet inalámbrico E-go, de MVS, en el cual se invirtieron 70 millones de dólares.

Representantes jurídicos y del sector de telecomunicaciones de MVS tuvieron reuniones durante las últimas cuatro semanas con representantes de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y de la Secretaría de Hacienda para acordar el pago de la contraprestación y el refrendo de los 190 Mhz que tiene esta empresa de la familia Vargas, pero las autoridades establecieron un pago que hace inviable la inversión.

MVS argumentó en este proceso que la contraprestación debe determinarse con base en estándares internacionales, es decir, lo que otros operadores han pagado por esa misma banda en otros países.

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Calderón contra Carlos Slim, Veto con Fondo Político

Texto original publicadoen la edición 1805 de la revista Proceso.

Jenaro Villamil

El empresario Carlos Slim y la presidenta de Argentina, Cristina Kirchner. Imagen: infobae.com

La noche del domingo 29 de mayo, el magnate Carlos Slim ofreció una cena privada en honor a su invitada, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández viuda de Kichner. En medio de la tertulia, el empresario de telecomunicaciones abordó el tema que los convidados estaban esperando: la negativa de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes al ingreso de Telmex al triple play, emitida apenas dos días antes, el viernes 27 de mayo.

La SCT, en respuesta a una orden judicial, negó la petición del cambio de título de concesión de Telmex porque “no se reúnen los requisitos previstos en el marco normativo, en particular en el Acuerdo de Convergencia”, publicado el 3 de octubre de 2006, y porque la empresa no ha entregado “la información suficiente a la autoridad y la provisión de calidad para lograr una eficiente interconexión a terceros”.

Slim lamentó en esa cena la decisión de la SCT, pero reiteró que continuará con sus inversiones en México para ofrecer servicios de televisión restringida –calculadas en 1,500 millones de dólares en los próximos años- y advirtió que el gobierno de Felipe Calderón aún “no entiende que el desarrollo tecnológico y la convergencia nos llevará en unos años más a que ni siquiera sean necesarios los títulos de concesión”.

Los invitados, entre los que se encontraban Roberto González Barrera, accionista de Banorte y Grupo Maseca, y Lorenzo Servitje, propietario de Grupo Bimbo, escuchaban la disertación de Slim en un tema que le apasiona: el desarrollo de las redes de internet en banda ancha y sus posibilidades para formar capital humano.

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El Triple Play, Resolución por la Vía Jurídica

Imagen: comunicar.info

Jenaro Villamil

Por paradójico que parezca, la guerra de las telecomunicaciones que se volvió pública en los últimos tres meses es probable que se resuelva por la vía judicial y no con una medida política y administrativa, a cargo del gobierno federal.

En los tribunales están los tres asuntos fundamentales de esta disputa: el cambio de título de concesión de Telmex (compañía que obtuvo la afirmativa ficta); la megamulta de los 1 mil millones de dólares que le impuso la Comisión Federal de Competencia a Telcel; y las tarifas de interconexión que merecieron una decisión de la Suprema Corte de Justicia para fijarlas en 0.39 centavos.

El único punto que ha estado al margen de los tribunales es el otro elemento que indica el futuro de la política de convergencia: las “ventas atadas” en el mercado de la televisión restringida, que hasta ahora ha favorecido ampliamente a Televisa y su dominio en el mercado.

Tarifas de interconexión, cambio de título de concesión de Telmex y reglas de must offery de must carrier (para eliminar las “ventas atadas” y las barreras de entrada a competidores que no forman parte de las filiales de Televisa) constituyen los tres ejes de una discusión sobre política convergente que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes no está resolviendo.

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Puebla con Moreno Valle, Territorio Televisa

Jenaro Villamil

Rafael Moreno Valle y Emilio Azcárraga Jean. Imagen: e-consulta.com.mx

De la mano del erario público y con el aval del Congreso estatal, el gobierno de Rafael Moreno Valle en menos de cuatro meses ha dado muestras de una generosidad única a favor de la empresa Televisa: comprometió 500 millones de pesos durante 10 años para la costear la operación del Centro de Rehabilitación Integral Teletón que comenzó a construirse el 1 de marzo; financió con 36 millones de pesos la realización y transmisión del evento Espacio 2011, realizado desde el 11 de abril, y será el patrocinador oficial, junto con Televisa Networks, de la expo de la Cámara Nacional de la Industria de Televisión por Cable (Canitec), brazo corporativo de Azcárraga Jean, que se realizará en Puebla entre el 25 y el 27 de mayo.

No había tomado posesión Moreno Valle, quien ganó los comicios del 2010 encabezando  una coalición opositora del PAN-PRD y el Panal, cuando anunció como primer acto de gobierno la construcción de un centro Teletón para su entidad, el décimo octavo del país, y cuyo costo de operación anual será de 360 millones de pesos al año.

El 7 de diciembre de 2010, acompañado por Fernando Landeros Verdugo, presidente de la Fundación Teletón, Moreno Valle se comprometió a donar los terrenos de 6 mil metros cuadrados, localizados en la reserva territorial Atixcáyotl-Quetzalcóatl, y a emitir un decreto para comprometer recursos del presupuesto estatal para el mantenimiento de este centro durante 10 años.

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