Archivo de la etiqueta: Bernardo Gómez

La soberbia de Televisa

Jenaro Villamil

Las nuevas revelaciones del periódico británico The Guardian confirman lo que Proceso ha documentado e investigado desde 2005 a la fecha sobre la trama entre Enrique Peña Nieto y Televisa: la construcción de un proyecto político se realizó a costa del erario público y de atropellar el elemental derecho de las audiencias para no ser engañada con publicidad disfrazada de información.

The Guardian retomó lo que se ventiló en uno de los cables divulgados por Wikileaks en 2011 y también agregó elementos para indicar que Televisa firmó millonarios contratos con el gobierno de Vicente Fox para inducir una percepción negativa en contra del entonces jefe de gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador.

El periódico británico le ha llamado “contabilidad creativa” a esta manera del consorcio televisivo y publicitario para encubrir los contratos y los montos reales de los convenios a través de empresas intermediarias. Proceso ha señalado que se presume una “doble contabilidad” que puede constituir un fraude a accionistas minoritarios.

La reacción de Televisa frente a estos nuevos elementos la pinta de cuerpo entero. Con Proceso fue una negativa visceral. Acusó a este reportero y a la revista de actuar “por consigna”, como si investigar los negocios del poder público con la televisora fuera un asunto confidencial. Con The Guardian pidió “disculpas públicas”, como si ellos hubieran hecho lo mismo con decenas de personajes empresariales, políticos y sociales a los que han linchado en pantalla cuando así conviene a sus intereses.

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Se Llama “TV” y es el Megayate de Azcárraga Jean

Jenaro Villamil

Reportaje original publicado en la edición No. 1857 de la revista Proceso

El “megayate” TV, propiedad de Emilio Azcárraga. Foto: Jim Raycroft. Fuente: The New York Times

En los mismos días que miles de jóvenes universitarios coreaban en las calles de la Ciudad de México consignas como “¡Fuera Televisa!” o “¡Televisa jodida, la prole no es tu amiga!”, en las costas del mar de Célebes, cerca del archipiélago de Filipinas, navegaba un lujoso yate, con un valor cercano a los 180 millones de dólares, equipado con helipuerto, seis suites de lujo, sala de cine, jacuzzi, gimnasio, sistema avanzado de telecomunicaciones, spa para 16 personas, así como un exclusivo salón de masajes y un espacio para fastuosas fiestas.

Se trata del yate “TV”, propiedad del presidente y director general de Grupo Televisa, Emilio Azcárraga Jean, quien mantiene en total hermetismo la propiedad de esta lujosa embarcación. Cuando no recorre el Caribe o los mares del Océano Pacífico, el “TV” está anclado en un puerto del Sudeste Asiático. Las fuentes consultadas por Proceso indicaron que Azcárraga Jean no lo traerá a las costas mexicanas ni a las de Estados Unidos hasta que pase la temporada electoral del 2012.

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Arturo Montiel, el Compromiso 601 de Peña Nieto

Jenaro Villamil

No lo firmó ante notario, tampoco lo divulgó en los miles de spots que acompañaron sus seis años de gobierno. Sin embargo, el “compromiso 601” de Enrique Peña Nieto se cumplió el 15 de septiembre, en la ceremonia del relevo de mando en el Estado de México: cuidarle las espaldas y permitir el retorno de Arturo Montiel, su jefe, tío y tutor político.

En la ceremonia de relevo no fueron sorpresivas las porras de “¡Enrique, presidente!”, mucho menos el besamanos que acompañó al gobernador oriundo de Atlacomulco.

La “nota” se la llevó Arturo Montiel, el mismo que hace seis años había ganado la contienda interna entre los precandidatos del TUCOM, y que en un día aciago de octubre de 2005 –hace seis años exactamente- fue defenestrado a través del escándalo de corruptelas de sus hijos y su ex esposa Maude Versini, difundido por Víctor Trujillo en Televisa. El propio Montiel supo que fue una orden de Bernardo Gómez, vicepresidente de esa empresa, transmitir el escándalo que ya antes habían documentado Proceso y el periódico Reforma.

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El sexenio de Televisa: Conjuras del poder mediático

Texto leído en la presentación del libro El sexenio de Televisa en la Universidad Iberoamericana campus Puebla.

Por Roberto Alonso[i]

15 de marzo de 2011

Antes de iniciar con la lectura de las líneas que he preparado para la presentación de este libro, quiero agradecer a Ana Lidya Flores por invitarme a participar en esta ocasión y al propio Jenaro Villamil por aceptarme como comentarista. Debo decir que en septiembre de 2009, formé parte de la presentación de su libro Si yo fuera presidente. El reality show de Peña Nieto como bateador emergente, lo cual fue un gusto por el aprecio que le tengo a este gran periodista y la relación que hemos mantenido desde hace ya algunos años.

Esta vez, también lo tengo que decir, siendo invitado como bateador principal estuve a punto de no estar de este lado de la mesa por un desánimo emocional, a causa de los efectos secundarios de un medicamento recetado. Y no, no se trataba de uno de aquellos productos milagro sobre los que de forma precisa ha comentado Villamil. Afortunadamente, esto fue diagnosticado y regresó aquel deseo de presentar este libro que tuve desde diciembre pasado, fecha en que lo leí luego de que llegara a mí como regalo navideño junto con las acertadas entrevistas realizadas por Carmen Aristegui a los actores involucrados con una de las peores historias en la Iglesia Católica contemporánea. Esas fueron mis lecturas en la época navideña pasada.

Hechas estas anotaciones, procedo a ofrecer algunos detalles del libro que nos convoca y a ubicar las conjuras del poder mediático que representa Televisa en el marco del conflicto abierto que se ha desatado, de manera particular, entre las empresas de Carlos Slim y la empresa de Emilio Azcárraga Jean, utilizando este último a sus filiales y a otras empresas pequeñas de telefonía fija y móvil como parte esencial de la ofensiva. Una guerra entre monstruos, diría Denise Dresser, en la que los consumidores seguimos perdiendo.

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Las Revelaciones de Montiel

Jenaro Villamil

El 10 de octubre de 2005, en los espacios informativos de Televisa, conducidos por Víctor Trujillo y Carlos Loret de Mola se difundió un golpe mediático contra Arturo Montiel, principal precandidato presidencial del PRI, adversario interno de Roberto Madrazo. La información divulgada lo acusaba de realizar “depósitos ilegales” por 35 millones de pesos y de contar con una “riqueza personal inexplicable”.

Días antes de que se detonara el escándalo televisivo, Montiel y su familia recibieron amenazas de muerte:

-Si no renuncias, atente a las consecuencias, no estamos jugando.-le advirtieron en distintas llamadas telefónicas.

A poco más de cinco años de este episodio que descarriló la candidatura del ex gobernador del Estado de México, el libro Arturo Montiel, Desde Atlacomulco, Testimonio del Exgobernador, ofrece la versión del político priista sobre estos sucesos y revela la firma de un acuerdo de seis compromisos entre Montiel y Madrazo, teniendo como testigos al entonces dirigente nacional del PRI, Mariano Palacios, a Manuel Gurría, cercano a Madrazo, y a Manuel Cadena, ex funcionario de Montiel. Más un testigo singular: Bernardo Gómez, vicepresidente de Televisa y artífice de los convenios de publicidad y de asesoría política entre la televisora y el gobierno del Estado de México.

En las páginas 171 y 172 del libro editado por Planeta, se reproducen los seis compromisos firmados y nunca cumplidos entre Montiel y Madrazo:

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La Mano de Antonio Lozano Gracia en la Entraña del Conflicto de Televisa con Cofepris.

Detrás del conflicto entre el laboratorio Landsteiner y la Comisión Federal de Protección a Riesgos Sanitarios (Cofepris) se encuentra no sólo el interés familiar y empresarial del vicepresidente de Televisa, Bernardo Gómez sino también la asesoría jurídica y el cabildeo en Los Pinos de Antonio Lozano Gracia, ex procurador general de la República, cuyo despacho defiende a la empresa farmacéutica presidida por Miguel Granados Cervera.

La disputa entre la autoridad regulatoria y el laboratorio mexicano alcanzó nivel de escándalo mediático, desde que el 9 de noviembre pasado Televisa difundió en todos sus segmentos informativos de televisión y radio unas llamadas telefónicas entre dos funcionarios de empresas farmacéuticas –Stendhal y Novartis- quienes presuntamente se ponen de acuerdo para participar en la licitación de medicamentos del Seguro Social.

El golpe mediático sacó a relucir los intereses de Televisa en el mercado farmacéutico, tal como lo documentó Proceso en su edición 1766, pero también una red de asesoría jurídica que llega hasta el despacho de Antonio Lozano Gracia, socio de Diego Fernández de Cevallos y ex jefe y padrino político del actual procurador general, Arturo Chávez Chávez.

Desde junio de este año la demanda de hechos presentada por Cofepris en contra de Landsteiner “está archivada”, según confirmaron a Proceso fuentes de la propia Procuraduría General de la República. El número de expediente de la demanda es PGR/DDF/SPE/XXVII/2822/10-06 por presunta falsificación y violación a la propiedad industrial de un medicamento inmunodepresor.

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