Salman Rushdie y sus Memorias, reviven los Versos Satánicos

Jenaro Villamil

En 1967, como estudiante de historia en Cambridge, Salman Rushdie descubrió los versos satánicos del Corán. No era una ficción. Documentos históricos incompletos relataban que Mahoma, el Profeta, bajó a la montaña un día y recitó la sura número 53, titulada La Estrella. El Diablo le jugó una mala pasada. Se le presentó en forma de arcángel y le transmitió unos versos que no eran divinos, sino satánicos, y debían eliminarse del libro sagrado del islam de inmediato.

El ángel le llevó unos nuevos versos de parte de Dios que debían sustituir a los versos satánicos. “Y de este modo se depuró de la Recitación la obra del Diablo. Pero ciertas dudas perduraron: ¿Por qué Mahoma aceptó inicialmente la primera revelación ‘falsa’ como buena? ¿Y qué ocurrió en La Meca durante el periodo entre las dos revelaciones, la satánica y la angélica?”, nos relata Salman Rushdie en la página 57 de sus Memorias.

El propio Corán advirtió que todos los profetas tenían que someterse a la prueba de las tentaciones. Esa es la condición humana primigenia y la más valiosa de las religiones monoteístas más importantes del mundo (el islam, el judaísmo y el cristianismo).

Rushdie, escritor indio radicado en Gran Bretaña, se guardó esa historia durante 20 años. No resistió la tentación. Tuvo un éxito extraordinario con su primera gran novela, Los Hijos de la Medianoche, y decidió emprender el viaje para retomar la historia que se le quedó archivada –como a todo gran escritor- durante décadas.

Los Versos Satánicos, publicados a finales de la década de los ochenta transformaron su vida. Y desde entonces, Salman dejó de ser Rushdie para convertirse en un ser huyendo de la fetua o condena de muerte en su contra lanzada por el régimen teocrático de Jomeini en Irán. Rushdie pasó a ser Joseph Anton, el autor de estas Memorias escritas en tercera persona, como si fuera la síntesis de Joseph Conrad y Anton Chéjov, los dos autores favoritos del escritor inglés.

En las más de 600 páginas de estas Memorias, editadas por Random House Mondadori, ocurre el fenómeno extraño de transmutarse no en la autobiografía de un escritor que ha sido señalado por el escándalo de la persecución y la intolerancia, sino en la biografía literaria de Los Versos Satánicos.

Es un libro que se coloca como el personaje central. Pero no es un libro cualquiera. Es la revisión histórica de El Corán, es la recreación de una época, es la revisión que el propio Rushdie realiza dos décadas después de su propio autoexilio interior y una extraordinaria reconstrucción del proceso creativo.

Un extraño misterio acompaña a la vida del propio Salman Rushdie. Justo cuando inició la promoción de esta obra –que recién llegó a México- en todo el mundo islámico inició una ola de protestas por la provocación del tráiler de una película sin méritos artísticos, pero sí con suficiente poder para desatar la ira “alentada” en el Medio Oriente: La Inocencia de Los Musulmanes.

El propio Rushdie, en declaraciones a la prensa, y en una extensa entrevista para el periódico español El País, confiesa que hoy sería difícil editar un libro crítico contra el islam, pero al mismo tiempo marca su distancia de La Inocencia de los Musulmanes.

“Está claro que ha hecho un montaje para provocar y obviamente ha desatado una reacción mucho más grande de lo que se esperaba. Quiero decir, uno de los problemas de defender la libertad de expresión es que a menudo tienes que defender a gente que en última instancia encuentras ofensiva, desagradable y esquerosa”, confesó el propio Rushdie en entrevista con la cadena NBC.

Ojalá y la aparición de las Memorias no quede sepultada bajo este nuevo brote de atávica utilización de las creencias religiosas para alentar los agravios añejos en la población musulmana.

La prosa extraordinaria de Rushdie, traducida al español por Carlos Milla Soler, nos regala reflexiones y pasajes extraordinarios para entender el mundo de la máxima tentación literaria: convertirse uno mismo de autor en personaje de su propia ficción.

Un hermoso axioma, entre muchos, nos regala el escritor indio en la página 135, escrito en la tercera persona del imaginario Joseph Anton:

“Para ser libre, uno tenia que partir de la presunción de libertad. Y de otra presunción: que el trabajo de uno se trataría como algo creado con integridad. El siempre había había escrito partiendo del supuesto que tenía el derecho de escribir como quisiera, y del supuesto de que su obra al menos sería tratada como un trabajo serio”.

Quién le iba a decir a Salman Rushdie que la libertad creativa tendría que sobrevivir sacrificando su libertad de movimiento y la pérdida para siempre del anonimato, a nombre de los Versos Satánicos, una falsa profecía que persiguió a Mahoma en el principio de las revelaciones.

6 Respuestas a “Salman Rushdie y sus Memorias, reviven los Versos Satánicos

  1. Rushdie es un escritor mediocre cuya obra fue utilizada para fomentar el odio entre civilizaciones.

  2. el mundo musulman en su obscurantismo o fundamentalismo desenvaina espadas cuando se le ofenden a su profeta. no sucede lo mismo en el cristianismo que permite criticas como la de jesus que era casado con maria magdalena y otros.

  3. Hola,el haber insultado ha un profeta y en cierta forma ha una religion es de tocar lo delicado como basura o como de muy poca importancia,entonces no debiera ser manoseado como la pelicula que realizaron entre estadounidenses y judios, pero en fin, considero que seria bueno tocar estos temas en medios de tv abierta, pero tambien pienso que por parte de las comunidades musulmanas, no estan ayudando en nada o en muy poco para remediar estos graves conflictos de nusetras sociedades actuales,adios.

    Date: Sun, 23 Sep 2012 23:06:17 +0000 To: aguilarealdfranco@hotmail.com

  4. En esas tierras musulmanas, los hombres nulifican a las mujeres y sean quien sean, si los hacen enojar, nada más por voltear a ver a un hombre ajeno, o por levantarse el velo, o por que no se prestan a sus barrabasadas, las matan, casi siempre a pedradas, sean hijas, esposas o madres, y ahi no dicen nada, pero por un profeta que no tiene nada que ver con su vida, quizá con su ideología, hacen una guerra, ¿que para ellos una mujer no tiene validez?, ¿su madre no es más grande para ellos que un profeta?. Yocreo en Dios, pero mi madre y mis hijos, mis nietos para mi son sinónimos de Dios. Nadie los puede tocar. Pero asi como defiendo a Dios los defiendo a ellos. Son una raza con una ignorancia muy profunda y quieren defender al profeta para curar los crímenes que cometen en tierra,

    • Muchas gracias por tus comentarios. Creo que las generalizaciones son peligrosas, siempre. Más bien creo que los musulmanes no son “raza” sino una multitud de creyentes y con varias corrientes, algunas más fundamentalistas que otras. En efecto, el maltrato a la mujer y la misoginia es una característica, pero no inherente al islam sino a las formaciones políticas y autoritarias de estas sociedades.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s