“El PRI no Debe Caer en la Soberbia del Triunfo Posible en 2012”: Beltrones

Primera parte de la entrevista publicada en la edición especial “Los Aspirantes” de Proceso.

Fuente: jornada.unam.mx

Dos personajes, disímbolos en sus trayectorias, le vienen a la mente al senador Manlio Fabio Beltrones: Jesús Reyes Heroles, el artífice de la reforma electoral de 1977-1979, y Fernando Gutiérrez Barrios, ex jefe de la Dirección Federal de Seguridad. Con ambos trabajó, impulsó aquella primera gran transformación del sistema porque “estábamos a punto de convertirnos en Partido Comunista de la Unión de Repúblicas Socialistas y Soviéticas”, sin competencia electoral.

-¿Cómo fue para usted convivir en la primera reforma electoral importante del sistema político priista con dos personalidades tan diferentes? –se le cuestiona.

-No fueron simples reformas electorales. Fue una gran reforma política. Surgió, con la brillantez y la visión de Jesús Reyes Heroles, una reforma que garantiza la pluralidad de las cámaras y empieza a dar vida a los diputados plurinominales que, por cierto, hoy hay muchos que no se explican la razón de su existencia.

“Fue esa reforma la que resolvió el tema de la guerrilla, porque al abrirse las puertas a todos aquellos que no se consideraban entendidos y atendidos, se les metió al sistema y se les hizo parte del mismo.

“Recuerdo una interesante conversación entre el entonces secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles y el subsecretario Fernando Gutiérrez Barrios. Yo era secretario particular de este último y me había nombrado como su representante en la mesa donde se estaba construyendo la reforma, lo cual me permitió aprender mucho de los mejores, principalmente de Reyes Heroles y del constitucionalista José Luis Lamadrid.

“Jesús Reyes Heroles le pregunta a don Fernando Gutiérrez Barrios:

“-¿Y usted qué opina de esta reforma que busca dar el registro al Partido Comunista y a la contraparte en el otro extremo, al sinarquismo, en el Partido Demócrata?

“-Me parece bien –le dijo Gutiérrez Barrios.

“Pero Reyes Heroles, con tono académico, le pidió: ‘fundaméntemelo’.

“-Es que prefiero escuchar muchos gritos en las Cámaras y pocas bombas en las calles –le respondió con pragmatismo Fernando Gutiérrez Barrios.

“-Me gusta mucho esta forma tan especial en la que usted definió esta reforma –dijo Reyes Heroles”.

Para Manlio Fabio Beltrones, entonces un joven de 25 años, ahora un político maduro, a punto de cumplir 60 años de edad en 2012, el año de la sucesión presidencial, este episodio fue un aprendizaje fundamental “porque aprendí el valor de los cambios, de los ajustes necesarios al sistema político que no puede permanecer siempre igual, sin movimiento, pensando que el mundo puede cambiar. Lo único que no debe cambiar son las reglas de la gobernabilidad”.

Tras la experiencia de la primera reforma electoral que dio lugar a la Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE), Beltrones tuvo una segunda encomienda, en 1988, tras la polémica “caída del sistema” en la época salinista, cuando solicitó licencia como senador para encabezar desde la subsecretaría de Gobernación una nueva reforma política que resolviera los problemas generados por el conflicto poselectoral.

Así lo recuerda Beltrones:

“Empecé en 1989 a establecer interlocución con aquellos que demandaban cambios en el sistema electoral y político, entre ellos, Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Diego Fernández de Cevallos, Jorge Alcocer, Carlos Castillo Peraza y Felipe Calderón.

“incluí en las mesas a personajes como el mismo Arturo Núñez, César Augusto Santiago, Santiago Oñate –el hombre que mejor interpretaba también lo que Luis Donaldo Colosio quería- y trabajamos a fin de resolver que el gobierno nunca más volviera a organizar y a calificar las elecciones, que tuviéramos una credencial para votar, confiable y con fotografía.

“Así surgió el Instituto Federal Electoral y un Registro Federal de Electores que dio vida a una credencial que pensábamos tendría vigencia de diez años y permanece hasta hoy día”.

A la vuelta de los años, en 2006, Beltrones volvió a protagonizar una situación de agotamiento del sistema y de diálogo roto entre los opositores y el gobierno.

“Algo similar o menos grave que lo que vivimos en 2006, porque en 1988 se alegaba que la oposición en su conjunto había logrado más votos que el PRI. Quizá fue la primera vez que el PRI habría de tomar posesión de la presidencia de la República, con menos de la mitad de la votación, que era el punto desde el cual se discutía”.

-Pero en el 2006 las condiciones fueron muy distintas. El PRI ayudó al PAN a regresar a retener el poder en la presidencia…

-En el 2006 nos dimos a la tarea de tender ese puente, ya desde la oposición, y surge la reforma que garantiza, así como en 1988, la liberación de los órganos electorales hacia órganos autónomos. En 2006 la búsqueda de la equidad para la competencia que había sido rota en el momento en el cual tuvo más acceso a los medios electrónicos concesionados quienes tenían dinero y no quienes tenían mejores propuestas.

Del nuevo al viejo Maquiavelo

En síntesis, Beltrones se define así en una larga entrevista con Proceso: “Soy un político que ha tenido el privilegio de vivir a plenitud el viejo régimen, en el que llegué a ser gobernador del estado de Sonora, pero también el que presenció cómo esa transformación de la reforma de finales de los ochenta hizo llegar la alternancia o posibilitó que ésta se diera en un aterrizaje con suavidad”, en el 2000.

“El eje principal del cambio en México es la certeza jurídica, la certeza ciudadana y la certeza de gobierno, que ponga orden y dé rumbo al país”, sentencia.

-¿Lo de orden y rumbo se escucha más como una vieja razón de Estado, incluso a la vieja usanza de su ex jefe y maestro Gutiérrez Barrios? ¿Es esa la misma idea de orden?

-Hace mucho tiempo aprendí que un buen gobernante tendrá que aprender a distinguir en dónde está el límite para que puedan convivir el orden y la libertad.

“Si se quiere más orden será sacrificando nuestra libertad, pero cualquier espacio de libertad que perdamos –por las circunstancias que vivimos- será difícil volver a conquistarlo.

“Pero cualquier movimiento que dé más libertad en sacrificio del orden, entonces puede llevarnos también a la desconfianza y a la anarquía. Hacer que el orden y la libertad convivan para dar seguridad a todos y certeza de la que estamos hablando, es tarea política cotidiana.

“Por ello insisto que debemos procurar que estas dos garantías las brinde un buen gobierno”, sintetiza.

-¿Cómo observa lo riesgoso de que existan fuerzas que van hacia atrás de las reformas acordadas, incluso dentro de su mismo partido? ¿Qué opina de las propuestas de retorno a la cláusula de gobernabilidad, la idea de un gobierno eficaz, pero basado en el control?

-Todas las sociedades en el mundo tienen fuerzas progresistas, conservadoras e incluso regresivas. Analizo constantemente lo que está aconteciendo en México, qué alienta algunas actitudes políticas regresivas. Lo que las alienta es la falta de resultados que está dando nuestra democracia, a la que quieren culpar de todos nuestros problemas.

“Sostengo que los problemas de la democracia en México se deben combatir con más democracia, no con menos democracia. Y que esa decepción que se está dando en alguna parte de la población y que algunos interpretan como la necesidad de mirar a viejos esquemas de gobernabilidad ya superados, quieren responder a estas preocupaciones de los mexicanos.

“Pero si los problemas de la democracia se resuelven con más y mejor democracia, entonces tenemos que mirar hacia el futuro y hacia adelante. Es por eso que el planteamiento debe reconocer el valor de la pluralidad dentro de la democracia y buscar fórmulas que den funcionalidad a la gobernabilidad, como son los instrumentos parlamentarios que enriquezcan el sistema presidencial mexicano”, abunda.

Desde el 15 de septiembre, Beltrones impulsa una iniciativa de reforma constitucional para permitir la formación de “gobiernos de coalición”, para permitir la formación de políticas públicas de consenso, a cambio de que el Congreso ratifique los nombramientos de algunos miembros del gabinete.

-¿No es paradójico que proviniendo usted del partido que fue uno de los soportes del presidencialismo en México, ahora usted proponga una fórmula intermedia entre el parlamentarismo y el presidencialismo? ¿No va en contra de la naturaleza de la historia del PRI una propuesta así?

-Si algo hizo posible que el PRI gobernara por más de 70 años fue la confianza que se depositó en el trabajo de las instituciones de este país. Y fueron las instituciones las que pudieron resolver los problemas que la falta de talento de algunos gobernantes, en todos esos años, podría haber generado más problemas.

“El PRI está en condiciones reales de volver a ganar las elecciones presidenciales en el año 2012. Eso lo dicen todas las encuestas. Yo interpreto que estamos a punto de volver a recuperar la confianza que perdimos hace ya cerca de 12 años, y eso nos debe llenar de responsabilidad, no de soberbia.

“Pensar que lo único que hace falta para que las cosas cambien en este país es que se vayan los que están y lleguemos nosotros, sería la gran equivocación que habríamos de cometer si no hacemos las reformas”, insiste.

-¿El PRI retornaría entonces a cumplir la tarea que dejó inconclusa?

-El PRI llegará igual a las de un gobierno como el de Vicente Fox o el de Felipe Calderón: en escenarios de alternancia y pluralidad. Si intenta gobernar con las viejas reglas del régimen político, volveremos a caer en el atasco, en la parálisis.

“Por eso es necesario que no caigamos en el discurso nada más de la necesidad del cambio sino que lo llevemos a los hechos y con ideas correctas. De ahí mis propuestas de las nuevas instituciones para la gobernabilidad en México.

“Insisto: gobierno de coalición, candidaturas independientes, iniciativa ciudadana y también consulta popular, y órganos reguladores autónomos, no órganos simuladores de la regulación económica.

“Sólo así el PRI –o cualquier otro partido político- podrá hacer mejor el trabajo. De lo contrario, seguiremos con resultados mediocres en crecimiento económico, en empleo, en combate a la inseguridad, en reducción de la pobreza y la desigualdad que no merecen los mexicanos”.

 (Continúa mañana)

2 Respuestas a ““El PRI no Debe Caer en la Soberbia del Triunfo Posible en 2012”: Beltrones

  1. JAJAJAJAJA… QUE POCA MEMORIA TIENEN…

  2. COMO EN TODO PROCESO DE DESCOMPOSICIÓN… HABLANDO DEL FONDO QUE TIENEN QUE PASAR TODOS LOS ACOHOLICOS Y DROGADICTOS, MÉXICO TIENE QUE ATRAVEZAR POR ESTA ÉTAPA CRÍTICA DE TODO ADICTO COMPULSIVO… YA LLEGARÁ EL DÍA EN QUE LA SOCIEDAD MEXICANA DESPIERTE Y RECONOZCA QUE SOLO HAY UN CAMINO A LA RECUPERACIÓN NACIONAL… AL TIEMPO.

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