El expediente unefon

Hoy por la mañana, Jenaro Villamil fue entrevistado por la periodista Carmen Aristegui en su noticiero MVS Noticias  sobre el tema de Unefón y su demanda fallida por el pago de 3 mil millones de pesos. Compartimos con ustedes los siguientes tres materiales que, esperamos, les sirvan para contextualizar el caso, analizar el desarrollo de esta historia o, simplemente, a manera de consulta.

Todos los textos fueron publicados en el semanario Proceso y vienen catalogados con la fecha y número de publicación.

1626

30/12/2007

Sin llenadero

Jenaro Villamil

En guerra contra el Estado, Ricardo Salinas confronta al Congreso por la reciente reforma electoral y al mismo tiempo pelea que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes le devuelva más de 596 millones de pesos de una multa que, según él, le fue cobrada de manera indebida a Unefon. Y aunque el último día de la administración de Vicente Fox recibió 550 millones, el dueño de TV Azteca está lejos de conformarse con los poco más de 46 que restan: quiere 3 mil 57 millones “por intereses y recargos”.

Expansivo y con intereses lo mismo en el sector financiero que en el telefónico, televisivo, mueblero e inmobiliario, Ricardo Benjamín Salinas Pliego se transforma también en ensamblador de carros de bajo costo: se asoció con la compañía china Faw y ya inició la construcción de la primera planta armadora.
El multimillonario que ocupa el lugar 228 en la lista de Forbes tiene una estrategia que le ha dado grandes dividendos y pretende aplicar otra vez: el conflicto judicial para obtener el pago de supuestas deudas.

El nuevo negocio de Salinas Pliego consiste en que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) le pague la friolera de 3 mil 57 millones de pesos por “actualizaciones”, intereses acumulados y recargos de un pago que realizó Unefon, compañía de su propiedad, para obtener concesiones en telefonía inalámbrica.

Este monto, que representa alrededor de 9% del presupuesto de la SCT, es reclamado por Unefon a pesar de que la misma secretaría le entregó el 30 de noviembre de 2006, el último día de la administración foxista, un total de 550 millones de pesos, en cumplimiento de una sentencia del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa.

De acuerdo con la sentencia, la SCT aún debe pagarle a Unefon 46 millones 385 mil pesos para sumar 596 millones 385 mil pesos, monto global por el “cobro indebido de los intereses” de una multa que le interpuso la SCT a Unefon en 1998.

Sin embargo, a la compañía de Salinas Pliego ya no le basta que le paguen el faltante de 46 millones. Desde junio pasado litiga el pago de 3 mil 57 millones de pesos que defiende como monto total por la retención de su dinero durante los casi cinco años que duró el pleito con la SCT.

El argumento de Marco Polo Castro Pérez, representante legal de Unefon, es que la suma que ya le pagaron (550 millones) “no alcanzó a cubrir el monto principal del pago de lo indebido, ni la actualización ni los intereses por la mora en la devolución”.
En los cálculos que realiza en su demanda del 20 de diciembre de 2006, de la cual Proceso obtuvo una copia, la compañía exige que le paguen 329 millones 907 mil pesos, más 2 mil 727 millones de intereses generados durante cinco años. La cifra da un total de 3 mil 57 millones 94 mil pesos.

El caso ha causado nerviosismo en la SCT y provocó que el senador Carlos Sotelo, presidente de la Comisión de Radio y Televisión, promoviera el jueves 13 un punto de acuerdo en el que califica de “ilegal” la pretensión de Unefon, considera que las autoridades y la empresa se coludieron para otorgarle 550 millones de pesos al final del sexenio foxista a la compañía de Salinas Pliego y pide una investigación al respecto de la Secretaría de la Función Pública (SFP) y la contraloría interna de la SCT.

Sotelo, legislador del PRD, no menciona a Salinas Pliego en su punto de acuerdo, pero sí señala al entonces subsecretario de Comunicaciones y Transportes, Jorge Álvarez Hoth, como responsable de posible quebranto por haber autorizado el pago de 550 millones de pesos “sin mediar apremio o requerimiento de autoridad jurisdiccional, el último día del sexenio anterior” y sin haber exigido el finiquito de la deuda.

En su punto de acuerdo, el legislador interpretó que esta irregularidad permitió que Unefon “reclame ahora de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, entre otras prestaciones, el pago de 3 mil 57 millones de pesos”.

Álvarez Hoth desmiente a Sotelo. Señala que sí había un apremio judicial en la sentencia del 6 de abril de 2004 y la resolución del 20 de abril de 2006, ambas del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, para pagarle a Unefon los 596 millones de pesos, y sostiene que no existe relación entre los 550 millones pagados y los 3 mil 57 millones que pretende cobrar Salinas Pliego, ya que este último caso aún espera resolución.

“A mí que me auditen y me reclamen por lo que yo tenía que devolver por sentencia definitiva de pago de lo indebido”, afirma Álvarez Hoth, consultado por Proceso.

El exsubsecretario de Comunicaciones y Transportes precisa que la devolución de 550 millones de pesos no fue realizada por la subsecretaría a su cargo, sino por la Tesorería de la Federación, dependiente de la Secretaría de Hacienda, que autorizó las reclasificaciones del presupuesto de la SCT para obtener el monto que debían pagar a Unefon.

Sobre la omisión cometida al no exigir el finiquito, Álvarez Hoth señala que “no procede porque la devolución es de 596 millones de pesos a valor histórico y faltan por devolver 46 millones que se dejaron en Adefas (adeudos de ejercicios fiscales anteriores) de 2006”.

Álvarez Hoth insiste en que es importante diferenciar los 596 millones de pesos “que nacen de unas prórrogas mal dadas y unos intereses mal establecidos” a favor de Unefon, de los 3 mil 57 millones que ésta pretende cobrar como si se tratara de un crédito fiscal.

Advierte que la devolución de los 46 millones de pesos restantes es responsabilidad de la actual administración. En todo caso, agrega, hay que investigar las responsabilidades por daño patrimonial contra la SCT por parte de funcionarios que “establecieron mal una multa y que se tuvo que devolver”.

“A Sotelo lo malinformaron y estoy dispuesto a platicar con él y con la comisión”, establece Álvarez Hoth.

Vicios de origen

El expediente original del caso revela que tanto el secretario de Comunicaciones y Transportes durante el sexenio zedillista, Carlos Ruiz Sacristán, como Javier Lozano Alarcón, entonces presidente de la Cofetel, le otorgaron de manera irregular dos prórrogas a Unefon para que pagara el saldo de la contraprestación por el aprovechamiento y explotación de bandas de frecuencia para telefonía inalámbrica.
Ambas prórrogas se realizaron en contra de las bases de licitación que la Cofetel emitió en junio de 1997 para explotar por 20 años frecuencias para telefonía inalámbrica, fija y móvil. Estas bases estipularon que las compañías ganadoras debían pagar cuando menos 20% de la contraprestación como pago inicial, y posteriormente el resto.

El 31 de agosto de 1998, Javier Sarro Cortina, representante de Unefon, le solicitó a Lozano Alarcón una prórroga de 180 días para pagar el 80% restante de la contraprestación y dijo que la empresa estaba “dispuesta a pagar los intereses razonables que se generen”, para no causarle “menoscabo patrimonial” al gobierno federal.

El documento del pleno de la Cofetel (folio P/290998/0218) comprueba que este organismo acordó otorgar una prórroga de 180 días para el pago del 80% de la contraprestación, contada a partir del 1 de octubre de 1998, y estipuló el pago de tasas de interés: los primeros 90 días a una tasa TIIE (Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio) más 8%; y el segundo período de 90 días, una tasa TIEE más 10%.

El acuerdo fue firmado por Javier Lozano Alarcón, actual secretario de Trabajo, y por los comisionados Jorge Lara Guerrero, Jorge Arreola Cavazos y Enrique Melrose Aguilar.

En marzo de 1999, un oficio de Unefon dirigido al titular de la SCT, Carlos Ruiz Sacristán, reconoció que la compañía tenía pendiente de pagar 2 mil 96 millones 724 mil pesos, equivalentes a 80% de la contraprestación, más 453 millones 681 mil pesos por los intereses generados, y le solicitó una segunda prórroga “para cubrir el saldo insoluto de la contraprestación”.

El 29 de marzo de 1999, mediante oficio dirigido a Ruiz Sacristán, Javier Lozano Alarcón, presidente de la Cofetel, emitió su opinión favorable para otorgar a Unefon la nueva prórroga solicitada. Ese mismo día, el titular de la SCT se lo informó a la compañía, que dio su consentimiento “con todas y cada una de las condiciones establecidas”.

El plazo para la nueva prórroga vencía el 15 de junio de 1999, pero antes Unefon comenzó a litigar en contra de lo acordado con las autoridades de la SCT y la Cofetel. En septiembre de 1998, un oficio del abogado de Unefon, dirigido a la Cofetel, le advierte que el anticipo parcial entregado por la compañía fue “un pago de lo indebido” y le solicita la devolución de esa cantidad.

En su ruta de litigio jurídico, Unefon promovió el 6 de octubre de 1999 un recurso de revisión, y en enero de 2000 un juicio de nulidad ante el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa para conseguir la devolución del pago.

El 6 de abril de 2004 la Primera Sala Regional Metropolitana dictó una sentencia favorable a Unefon. La magistrada María Concepción Martínez Godínez le dio la razón a la compañía de Salinas Pliego porque a su juicio fue indebido que la SCT estipulara el pago de intereses de Unefon a cambio de la prórroga concedida.

La SCT impugnó la sentencia, pero el 2 de marzo de 2005 el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito declaró infundado el recurso de la secretaría.

Dos años después, ante el incumplimiento de la sentencia favorable, Unefon interpuso una queja y, el 20 de abril de 2006, la Primera Sala Regional Metropolitana estableció que le correspondía a la Subsecretaría de Comunicaciones y Transportes pagarle a la compañía lo reclamado.

Después de presiones y gestiones de Unefon al interior de la SCT, el 29 de noviembre del mismo año la subsecretaría a cargo de Álvarez Hoth le informó a Unefon que el monto total pagado por concepto de intereses ascendía a 596 millones 385 mil pesos.
El 30 de noviembre de 2006, con recursos de las economías de la SCT, determinados por la Secretaría de Hacienda, se le pagaron 550 millones de pesos a Unefon, y quedaron pendientes 46 millones de pesos.

Veinte días después (el 20 de diciembre de 2006) el representante legal de Unefon, Marco Polo Castro Pérez, realizó cuentas alegres para demandar, ya no sólo el pago de aquellos 46 millones, sino de 3 mil 57 millones de pesos, como si se tratara de un crédito fiscal que se le tuviera que devolver a la empresa.

Castro Pérez nunca mencionó en su oficio, del cual Proceso obtuvo una copia, que el origen de esta danza de millones fue la petición de una doble prórroga solicitada por Unefon y concedida de manera irregular por las autoridades de la Cofetel y la SCT.

Hasta el momento, ni Luis Téllez, actual titular de la SCT, ni Rafael del Villar, subsecretario de Comunicaciones, han autorizado el pago de los 46 millones 385 mil pesos restantes a Unefon, a pesar de que consta desde enero de 2007 que existen las gestiones ante la Tesorería de la Federación (Tesofe) para pagarle a la empresa de Salinas Pliego a través del Centro de Cómputo Bancario (Cecoban).

Tampoco han señalado públicamente cómo responderán a la demanda por los 3 mil 57 millones de pesos que exige Unefon.

El “riesgo Salinas”

No es la primera vez que Ricardo Salinas Pliego y su compañía Unefon enfrentan un escándalo. En enero de 2005, la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) hizo pública su demanda de fraude contra tres altos funcionarios de TV Azteca por el caso Unefon-Codisco: Salinas Pliego, Luis Echarte y Pedro Padilla Longoria.

Fue la primera ocasión que la SEC acudió a los criterios de la ley Sarbanes-Oxley, que busca sancionar el fraude contra accionistas minoritarios cometido a través de estratagemas financieras. A Salinas Pliego se le acusó de obtener ilegalmente ganancias al recomprar deuda de Unefon a través de otra de sus empresas, Codisco. Por esta operación obtuvo una ganancia de 109 millones de dólares, de la cual no informó a sus accionistas minoritarios.

La reacción de la prensa especializada (como The Wall Street Journal) y de las corredurías fue inmediata: comenzó a generalizarse el uso del concepto “riesgo Salinas” para nombrar los peligros a los que se enfrentan los accionistas bursátiles que se involucran con alguna de las compañías del dueño de TV Azteca.

El 5 de enero de aquel año, a raíz del escándalo en Estados Unidos, el secretario de Hacienda foxista, Francisco Gil Díaz, confirmó que las transacciones bursátiles de TV Azteca se encontraban bajo revisión y análisis de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. A partir de entonces se inició la guerra mediática de TV Azteca contra Gil Díaz.

A casi dos años de ese escándalo, el “riesgo Salinas” parece haberse diluido en los ambientes bursátiles mexicanos y estadunidenses. Principal accionista de la segunda cadena privada de televisión en México, Salinas Pliego no ha dudado en usar la pantalla contra sus críticos y los legisladores que impulsaron la reciente reforma electoral.

En una entrevista con Mauricio González Lara, en el portal Alta Empresa, Salinas Pliego dio nuevas muestras de su talante empresarial.

“-El Poder Legislativo -preguntó González- les dijo en cadena nacional que no se hicieran bolas, que la televisión era un bien público.

“-¡A toda madre! ¿Cómo bien público? ¿Y dónde está el dinero público? Están muy mal, son unos mentirosos y ladrones, nos han despojado de nuestro legítimo trabajo sin compensaciones. Es un robo, nos han confiscado nuestro tiempo y nuestra audiencia para servir a sus intereses. Así que la empresa no es un bien público, es de sus accionistas.”

A pesar de estos desplantes, Salinas Pliego busca ahora un bien público: 3 mil millones de pesos en su beneficio.

1642
20/04/2008
La maraña Unefon

Jenaro Villamil

El litigio que enfrenta a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes con Unefon, empresa que ahora reclama la devolución de 3 mil 57 millones de pesos, no avanza. El propietario de la empresa de telefonía, Ricardo Salinas Pliego, aprovecha la situación y a través de los espacios noticiosos de TV Azteca -otro de sus negocios- presiona a las autoridades para que le paguen. Peor aún, los exfuncionarios implicados en el asunto se echan la pelota entre sí, lo que en el fondo beneficia al demandante.

El reclamo de la compañía Unefon a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) para que esta dependencia le devuelva poco más de 3 mil millones de pesos por concepto de actualizaciones, intereses acumulados y recargos derivó ya en una guerra mediática.

Y en esta disputa los viejos aliados de Ricardo Salinas Pliego, dueño de la empresa de telefonía inalámbrica, como Javier Lozano Alarcón -quien durante 1998 fue presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel)-, son cuestionados por su actuación e incluso podrían ser investigados por la Secretaría de la Función Pública.

El nuevo capítulo de este diferendo se inició en las últimas semanas a raíz de que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) consideró que no había irregularidad alguna en la entrega de 550 millones de pesos a Unefon hecha el 30 de noviembre de 2006, último día de la administración foxista. En su resolución, el órgano fiscalizador no aclaró si la SCT debe pagar los 46 millones de pesos restantes a la telefónica ni se pronunció en torno del reclamo de 3 mil 57 millones de pesos que esa misma compañía litiga en la sexta sala regional metropolitana del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa (Proceso 1639).

Lo que sí dejó en claro la ASF fue que el origen de la disputa con Unefon, que originalmente perteneció a Moisés Saba, radica en el otorgamiento “indebido y sin facultades para ello” de dos prórrogas en 1998 y 1999 autorizadas por el entonces presidente de la Cofetel, Javier Lozano Alarcón.

Por lo anterior Salinas Pliego insiste en que se le retribuyan los restantes 46 millones de pesos de un total de 596 millones, según la resolución emitida por el Tribunal Superior de Justicia Fiscal y Administrativa, así como otros 3 mil 57 millones de pesos por “actualizaciones”, intereses acumulados y recargos.

Y ya movió sus piezas en la sexta sala regional metropolitana para conseguir esos dividendos. En el expediente 16383/07-17-06-6, al cual tuvo acceso este semanario, aparecen como defensoras de Unefon las exfuncionarias de la Secretaría de Hacienda María de la Concepción Patiño Cestafe y Ana Berta Thierry Aguilera.

Estas nuevas abogadas de Unefon formaron parte del entramado burocrático para que a la compañía telefónica se le pagaran 550 millones de pesos. Como administradora de grandes contribuyentes del Sistema de Administración Tributaria, Thierry Aguilera autorizó en septiembre de 2006, mediante oficio, que el subsecretario de Comunicaciones y Transportes, Jorge Álvarez Hoth, pagara a Unefon “con sus recursos” el monto litigado.

La ofensiva

En paralelo, Unefon emprendió una ofensiva mediática y política. El martes 15 la empresa pagó un desplegado que fue publicado en diversos medios impresos. En el documento, difundido también en los espacios noticiosos de los canales televisivos 7 y 13, pertenecientes al corporativo TV Azteca, la empresa llama mentiroso al titular de la SCT, Luis Téllez, quien se niega a pagarle los 46 millones de pesos reclamados en el juicio contencioso administrativo iniciado en junio de 2007 y “que se encuentra en trámite” en la sexta sala del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa.
Unefon aduce que solicitó dos prórrogas ante la Cofetel debido a “un deterioro súbito en los mercados financieros”. Incluso sostiene que ambas peticiones, autorizadas por Lozano Alarcón, no fueron irregulares. Lo que sí fue indebido, dice, son las dos sanciones aplicadas a la empresa: “un pago de intereses de más de 596 millones de pesos y un retraso de nueve meses en la liberación de las frecuencias para iniciar operaciones”.

“Esta última decisión tuvo un doble impacto para Unefon, la ventaja que obtuvieron sus competidores y el costo financiero acumulado en nueve meses de inactividad y sin haber usufructuado las frecuencias subastadas”, afirma Unefon en su desplegado.
Lo que no menciona es un punto clave en la resolución de la ASF, organismo que plantea que al incumplir con el pago de 80% de la contraprestación, “Unefon se situó en la causal de descalificación, acción que no fue aplicada por la Cofetel, habiéndose en su lugar autorizado indebidamente dos prórrogas para el pago del 80% restante citado” (Proceso 1639).

La SCT respondió con un comunicado en el que insiste que las sentencias del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa referidas por Unefon “no ordenaron al secretario, ni a ningún otro funcionario de la secretaría, el pago de cantidad alguna a favor de esa empresa por ningún concepto, ni incluyeron o determinaron cuantificación alguna como se argumenta en el desplegado”.

Así mismo, anunció que en el nuevo juicio por 3 mil 57 millones de pesos que Unefon promueve en la sexta sala regional metropolitana del mencionado tribunal, “continuará utilizando todos los instrumentos jurídicos necesarios para evitar realizar el pago solicitado, por considerarlo improcedente”.

En este litigio que enfrenta a Unefon con la SCT destaca Gonzalo Martínez Pous, un abogado de esa dependencia que participó en 1998 como testigo en la segunda prórroga que su jefe en aquella época, Javier Lozano Alarcón, otorgó a la empresa de Ricardo Salinas.

Consultado por Proceso, Martínez Pous asegura que su papel como testigo en la expedición de la segunda prórroga no implica conflicto de interés alguno, pues el testigo sólo conoce y se vincula con la apreciación que del hecho mismo se actualiza sobre sus sentidos.

Alarcón en la mira

En las últimas semanas, el caso Unefon ha cobrado relevancia política y los comentaristas de TV Azteca han aprovechado para defender a su patrón, Ricardo Salinas.

La resolución de la ASF concluye que el origen del conflicto no está en el pago indebido de los 550 millones de pesos, sino en las prórrogas que autorizó Javier Lozano Alarcón, con el visto bueno del entonces titular de la SCT, Carlos Ruiz Sacristán.

Esta situación llevó a la auditoría a solicitar a la Secretaría de la Función Pública una investigación en torno de las presuntas responsabilidades de los funcionarios involucrados en el caso Unefon. En paralelo, el martes 8, los diputados del PRI, del PRD y del Partido Verde pidieron a Felipe Calderón que separara de la Secretaría del Trabajo a Javier Lozano para que sea investigado por la Secretaría de la Función Pública.

A su vez, el senador panista Federico Döring, defensor de las televisoras durante la reforma electoral, pidió el miércoles 9 que Gonzalo Martínez Pous, abogado de la SCT, renunciara a su cargo por el presunto conflicto de interés.

Javier Lozano se defiende y alega que las prórrogas que él otorgó fueron correctas; propone incluso que la Secretaría de la Función Pública concentre su investigación en el pago de los 550 millones de pesos hecho a Unefon. Y se lanza contra los funcionarios de la SCT durante el foxismo: Pedro Cerisola, quien fue titular de la dependencia, y Jorge Álvarez Hoth, quien se desempeñó como subsecretario. Y acusa a la ASF por “extralimitarse” al sugerir que lo investigaran.

El miércoles 16, el funcionario declaró a Reforma: “Que alguien haya perdido con un expediente como éste cualquier juicio me parece lamentable, pero lo más lamentable es que, además de perder, entregaron el dinero.” Señaló también que él nunca fue consultado por Álvarez Hoth para el pago de los 596 millones de pesos litigados por Unefon.

En el fondo, este pleito que enfrenta a funcionarios que durante los dos últimos sexenios estuvieron en la Cofetel y en la SCT sólo beneficia a Unefon. El dueño de esta compañía, Ricardo Salinas Pliego, le apuesta a que el litigio se prolongue y el gobierno acabe pagándole más del doble de lo que su negocio obtuvo por usufructuar la primera gran licitación de telefonía inalámbrica en el sexenio de Ernesto Zedillo.

Una respuesta a “El expediente unefon

  1. pues diran misa
    pero la TV si es una concesion publica
    la casa productora llamada grupo azteca o televisa
    es un bien privado…pero estos 2 ya se cren dueños del espectro radiolectrico con todo y sus habitantes.

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