Las nuevas insurgencias (Primera Parte)

Rastreo de las palabras más mencionadas en Twitter a nivel mundial.

 

Las nuevas insurgencias

(Primera parte)

Por Arturo Loría

“Un libro en manos de un vecino es como un arma cargada.”

Ray Bradbury, Fahrenheit 451

 

En Fahenheit 451, Ray Bradbury retrata una sociedad distópica en la que los libros están prohibidos por el Estado, ya que supuestamente, leer hace infeliz a la gente. En sustitución, se instalan enormes pantallas en todas las casas y a través de este medio, el gobierno “mantiene informado” a su pueblo.

Bradbury publicó su novela en 1953, como una crítica a la censura del gobierno estadounidense y a la cacería de brujas liderada por el senador republicano Joseph McCarthy. Resulta curioso cómo a pesar de tener 57 años de haber sido publicada, esta historia podría trasladarse a nuestra época y a nuestra sociedad, que parece haber alcanzado aquella distopía bradburiana.

En las últimas semanas el mundo ha sido testigo de la historia casi cinematográfica de Julian Assange, el periodista y hacker australiano detrás del sitio webWikileaks, que desde 2006 se ha dedicado a publicar información secreta y terriblemente incómoda para el gobierno y las corporaciones estadounidenses. La bomba estalló hace unas semanas, tras la filtración de más de 250,000 cables que detallaban las operaciones de espionaje realizadas por el gobierno de Estados Unidos.

Las cabezas de todos los gobiernos se habrán sentido seguramente desnudas frente al mundo al ver sus operaciones más secretas expuestas y al alcance de cualquiera. Más aún el gobierno de Estados Unidos, que habrá experimentado una humillación y exposición similar a la que los prisioneros torturados en Abu Ghraib por soldados norteamericanos sintieron y que muchos vimos en las imágenes que el programa 60 minutes y la revista TheNew Yorker se encargaron de difundir en 2004. Imágenes y torturas sacadas a la luz también por Wikileaks en los denominados Diarios de Guerra de Irak.

Las comparaciones con el trabajo realizado por Carl Bernstein y Bob Woodward, autores del Watergate,  fueron inmediatas y le concedieron a este caso el nombre de Cablegate (los reportes emitidos por el gobierno estadounidense son denominados “Cables”), que es posiblemente, la primera revolución informativa de nuestra década. Sorprendente, sobre todo, en una época en la que se creía que ya se tenía toda la información a la mano y en la que el periodismo está experimentando una transformación que aún no termina de quedar clara.

Como reflejan los comentarios vertidos en la Encuesta que se publicó esta semana en este espacio, resulta más sorprendente la reacción autoritaria y de censura por parte del gobierno estadounidense que la información misma. El pasado primero de diciembre, la Interpol emitió una “notificación roja” (la alerta más alta por parte de la policía internacional) en contra de Assange por supuestas (y repentinas) acusaciones sexuales. El 6 de diciembre llegó a Inglaterra la orden de detención contra el periodista, quien fue detenido al día siguiente.

Las protestas no se han hecho esperar. La gente ha salido a las calles a reclamar contra la sospechosa detención de Assange, hackers del mundo se han unido para realizar ataques dignos de guerrilla a los sitios web de compañías que retiraron su apoyo a Wikileaks y periodistas de todas partes no han parado de escribir en torno al caso. Gente como el presidente LuizInacio Lula da Silva o el primer ministro ruso, Vladimir Putin, han expresado su rechazo contra la detención del creador de Wikileaks. Incluso la ONU misma, que salió también expuesta tras las megafiltraciones, ha mostrado su descontento ante este hecho.

Las redes sociales se han abocado en torno al tema, haciendo surgir movimientos como #FreeAssange o #Wikileaks en Twitter, que la semana pasada, censuró estos temas de la barra de TrendingTopics. La acción por parte de la empresa sorprendió a millones de usuarios, que decidieron hacer un boicot denominado #DíasinTwitter o #DaywithoutTwitter.

La empresa negó haber censurado los temas, sin embargo, fue claro que el número de tweets relacionados al Cablegate era considerablemente mayor que los supuestos TrendingTopics del momento. Entrevistados por el sitio ReadWrite Web, los directivos de Twitter aseguraron que nunca realizaron censura alguna pero no emitieron ningún comentario al preguntárseles si la cuenta de Twitter de Wikileaks se mantendría activa.

No es la primera vez que ocurre algo así con la red social en la que, supuestamente, la información corre de forma libre. En China, por ejemplo, la página omitió cualquier referencia al premio Nobel Liu Xiaobo. En nuestro país, ocurrió algo similar en julio de este año cuando se generó el TrendingTopic#chingueasumadrefelipecalderon.

No hay que perder de vista ninguno de estos fenómenos, pues forman parte de la nueva revolución informativa y de algo que podría denominarse las nuevas insurgencias: formas de protesta nunca antes vistas o reinventadas y que exponen las características de nuestra época. En pocas palabras, la revolución del siglo XXI, el levantamiento contra la autoridad propio de nuestra época.

Si bien, el fondo es el mismo que en otros eventos históricos, la forma ha cambiado, generando nuevos espacios y situaciones no previstas. La represión ante la publicación de información incómoda no es nada nuevo, pero las reacciones que este vieja opresión ha generado son distintas.

Hay, en primer lugar, un sentido global que en otras épocas no se había visto. En segunda instancia, la verdad y la honestidad han orillado a individuos, colectivos e instituciones a la toma de decisiones.

. Se pone en tela de juicio la credibilidad de estas últimas y se le devuelve a los primeros, a los individuos, el poder de reclamar justicia y transparencia.

Surgen también grupos tipo guerrilla que no tienen cuerpo ni forma física, pero que son capaces de realizar acciones de profundas consecuencias. Por supuesto, nace la contraparte virtual de éstos.

En pocas palabras, la virtualidad renueva las formas de opresión y libertad, con todos los matices intermedios que éstas tienen.

¿Se puede hablar de nuevas formas de guerra, de violencia virtual? ¿Qué ocurre con lo público y lo privado? ¿Qué tan necesaria es la transparencia de información y a dónde nos llevará? ¿Qué tan peligrosa es la información?

5 Respuestas a “Las nuevas insurgencias (Primera Parte)

  1. E. Rafael Vieyra Matuk

    El soldado del ejército estadounidense Bradley Manning tiene un destino incierto, como bien se dice del génesis de esta revolución, y debemos preguntarnos qué con el otro héroe de lo que pareciera una película. Vivirá o no, se supone ya purga una sentencia de 52 años en prisión. En tanto no se han presentado cargos contra los soldados que en el video, cuya revelación evidenció a tropas de EE.UU. que disparaban a civiles desde un helicóptero Apache en Irak en julio de 2007. En México poco se habla de él, y no sin cierta razón, ya que con las revelaciones de nuestro entorno, bastante tenemos o debemos tener para el análisis y las preguntas que habrán de ser respondidas, pero un reconocimiento y no perder de vista a quien por dar a conocer lo que hoy remueve las bases del sistema imperante canceló todo su futuro.
    P.D. Felicitación por el artículo y este espacio
    Vieyra Matuk

  2. Yo no estoy en contra del trabajo de Assange… En realidad me gusta. Tambien estoy a favor de la libertad de prensa con responsabilidad como la que ejerce Proceso, que siempre seniala sus fuentes de informacion.
    Pero tambien creo que ciertas informaciones pueden acarrear mas peligros que beneficios. Para Assange es un triunfo, y creo que muchos lo celebramos porque es como darles una sopa de su propio chocolate a los norteamericanos, puesa generalmente nos queda el resentimiento a flor de piel.
    El problema, despues del amarillismo, queda entre los paises afectados y en manos de los que ostentan el poder en cada uno de ellos, o sea en un grupo reducido que toma las decisiones en representacion de millones de personas y teniendo como base el solo interes del grupo en el poder. Estos grupos, si son de reacciones agresivas, pueden encaminar a la muerte a sus ciudadanos, aunque al final no puedan arreglar nada, o hacer nada con el pais mas poderoso.
    Un pais como el nuestro, con un gobierno como el nuestro, que podria hacer contra un pais como los Estados Unidos en un momento de suma irritacion provocada por esta situacion en que lo puso Assange? Acaso ganariamos algo mostrando nuestra indignacion? Recibiriamos disculpas sinceras de parte de aquel pais? Haria algo por enmendar su abuso el gobierno de Estados Unidos?
    Lo unico que haria es darle una leccion al pais que se atreva a reclamar.
    Solamente un pais fuerte, con un gobierno fuerte podria ejercer su derecho ante Estados Unidos… Pero eso tambien podria ser catastrofico.
    El problema no es lo que piensen los Estados Unidos de nosotros, sino lo que hacemos nosotros mismos por nuestro pais.
    Ya es hora de que dejemos de ver hacia el Norte y empecemos a ver que el mundo es mucho mas grande para todos los demas puntos cardinales.

  3. Pienso que la lucha por la plena Libertad global de expresión encuentra su principal forma de manifestarse en la lucha por la Libertad en la Internet; es la primera gran revolución global de la historia y la primera guerra cibernética del siglo XXI. La Libertad y la Democracia siempre son un riego para lo establecido y para quienes de ello se han beneficiado, sin embargo, las revoluciones generan progreso a la larga
    No creo en soluciones definitivas, ni en verdades absolutas, es más, siempre que se piensa así, se detiene el progreso. Como dijo Benedetti: “cuando ya todos creíamos tener todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”

  4. Es cierto, que la valentía de Assange es indiscutible, quizá habrá detractores que le imputen diversos delitos al momento de conseguir la información pero es un baluarte sin duda de lo que otras personas no se atreven a hacer y quienes lo han hecho, se han visto violentadas y transgredidas ellas y sus familias. Creo que el ojo está puesto en Assange pero no es el único actor de las escandalosas revelaciones sino que habría cuestionamientos que hacer a las agencias de inteligencia estadounidense, a los embajadores de las diferentes naciones que actúan como agentes infiltrados, al Estado en general y que va a hacer la sociedad mundial para pedir o es ultima instancia exigir su derecho a la información, su derecho al libre pensar y de legitimar hechos que lo requieran y repudiar los que sean aberrantes e injustificados.

  5. Pingback: Las nuevas insurgencias: La sangre que nos une | Jenaro Villamil

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