Las empresas grandes y los pequeños detalles

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Por Arturo Loría

 

Algunos Tweets que mencionan la #accioncolectivaatelcel

“Una empresa muy grande nunca te hace justicia”, dijo Mario Bernal, padre de Claudia Janeth Bernal, una de las seis mujeres que murieron asfixiadas el pasado 9 de noviembre en el incendio registrado en una de las tiendas Coppel de Culiacán, Sinaloa, en una entrevista realizada por el diario electrónico sinaloense noroeste.com.mx

Existen varias cosas lamentables en la declaración del señor Bernal. La primera se compone de los motivos que lo llevaron a decir esto. El pasado 17 de noviembre, Coppel confirmó que otorgaría 640 mil pesos, aguinaldo completo y salarios durante los próximos diez años a las familias de cada una de las empleadas muertas. Además, se darán ascensos a los familiares que trabajen en las tiendas, así como becas y seguros médicos para los hijos o dependientes económicos de las fallecidas.  Si bien, estas compensaciones son mayores a las que marca la ley, una sensación de injusticia sigue permeando al caso.

¿Por qué a pesar de lo anterior, Mario Bernal sigue sintiendo que no hay justicia? No sólo el daño emocional causado a los familiares hace de ésta una situación injusta. La muerte de estas seis mujeres es el resultado de muchas injusticias y omisiones que, cuando las cosas no funcionan, intentan ser reparadas con recursos que ayudan pero no reparan.

El Caso Coppel no se debe sólo a la falta de medidas de seguridad de la empresa, sino a algo mucho más profundo, complejo y prácticamente encarnado a nuestra cultura: el corporativismo inhumano.

En pos del dinero y la productividad, las corporaciones cometen toda clase de inhumanidades, que van desde sucesos tan lamentables e indignantes como el mencionado hasta las más sutiles situaciones. Resulta irónico, particularmente por el hecho de que las corporaciones se componen de personas.

Y así como no hay que perder de vista sucesos grandes como el de Coppel, tampoco hay que dejar pasar las pequeñas acciones y omisiones de las corporaciones.

La semana pasada se produjo en la red social Twitter el Trending Topic #telcelapesta que evolucionó en la twition (petición realizada a través de Twitter) #accióncolectivatelcel. Las modificaciones que desde el 14 de noviembre realizó la compañía de telefonía móvil Telcel en su red afectaron a miles de usuarios, quienes ante las constantes negativas por parte del servicio a clientes apelaron a la red social para quejarse.

Poco a poco fueron saliendo otras quejas e injusticias sufridas por los usuarios, quienes remarcaban la inutilidad por parte del Centro de Atención a Clientes o las situaciones absurdas en las que se veían involucrados. El tema adquirió tal magnitud, que la asociación civil Al Consumidor inició el pasado lunes 22 una petición en Twitter para reacabar firmas y poder emprender una queja colectiva en la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), contra la telefónica.

Si bien, el caso de Coppel en Culiacán y las quejas emprendidas en Twitter contra la telefónica son de magnitudes muy distintas, a ambas las une un mismo factor: la negligencia y negativa de una empresa hacia sus trabajadores o hacia sus clientes.

Es curioso ver las similitudes en la respuesta de representantes de ambas empresas a la hora de cuestionar sus errores. Por un lado, el miércoles 24 de noviembre, el subdirector de Mercadotecnia Corporativa de Telcel, Marcos Linares, declaró que la empresa no aplicará compensación alguna a los clientes que hayan sido afectados por las fallas de su red 3G, a pesar de que el titular de la Profeco, Antonio Morales de la Peña, indicó lo contrario. De acuerdo con el funcionario, “’todo proveedor está obligado a cumplir con los términos y la calidad de la contratación” y especificó que Telcel no ha cumplido con su clientela.

El mismo 24 de noviembre, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) emitió un comunicado que detallaba la inspección extraordinaria realizada a la empresa Coppel, donde se concluye que las tiendas no cuentan con las medidas de seguridad debidas y realizan 48 recomendaciones técnicas que la tienda debe adoptar, a la vez que establece una multa de 17 mil 158 pesos por cada infracción cometida. Ante esto, Roberto Gutiérrez, director administrativo del corporativo, aclaró que esto era sólo un comunicado de prensa y no un dictamen, ya que éste es “una especie de avance de las investigaciones, pero no es una conclusión.”

Esto nos lleva al segundo hecho lamentable en la declaración con la que comenzamos: “Una empresa muy grande nunca te hace justicia”. Es lamentable saber que Mario Bernal dice la verdad, pues ya sea en pequeños y constantes detalles, o en grandes sucesos que podrían haber sido evitados, a las corporaciones parece no importarles lo que ocurra con sus cliente o con quienes las conforman.

Ya se vio en la respuesta de los dos representantes corporativos la negativa a aceptar que no están haciendo las cosas bien y que están provocando un daño profundo, en un caso de manera mucho más visible que en el otro. En ambas respuestas se encuentra también la negligencia a pesar de la demanda por parte de organismos oficiales.

Así que sí, parece ser que “Una empresa muy grande nunca te hace justicia” o nunca va a querer hacerla, si ésta no le beneficia económicamente.

Hay aún un tercer punto lamentable y preocupante en la declaración de Mario Bernal: lo natural que suena. Basta comenzar a nombrar a las empresas más grandes de este país para iniciar una lista de quejas, injusticias y faltas a las que, al parecer, nos hemos acostumbrado.

Como dijo Roberto Gutiérrez, esto no es una conclusión. Habrá que ver qué ocurre con estos dos casos y, sobre todo, darles seguimiento, porque ahí es donde radica el mayor peligro: si nos acostumbramos a las pequeñas injusticias de las grandes corporaciones, ya sea como clientes o trabajadores, acabaremos presenciando grandes tragedias como la del pasado 9 de noviembre, o como la del 5 de junio de 2009 (el incendio de la Guardería ABC), que fue resultado de las omisiones de una empresa aún más grande: el gobierno.

En estos casos las redes sociales cobran un papel que va más allá del desahogo: ayudan a crear movimientos, conciencia y memoria. Tal vez las 4,607 firmas que lleva recabada la #accióncolectivatelcel son nada comparadas con los millones de usuarios que la telefónica asegura tener, tal vez #Coppel haya sido Trending Topic sólo un par de días o cabría preguntarse qué tanto sirve que el pasado 5 de junio miles de usuarios agregaran a su imagen en Twitter una banda con la leyenda “Justicia ABC”. Sí, son acciones que se sienten diminutas, pero son estos pequeños detalles los que poco a poco hagan entrar en razón a las “empresas muy grandes”.

Agradezco a la lectora Sandra que el pasado 18 de noviembre nos proporcionó el siguiente vídeo.

Si deseas firmar la #accióncolectivaatelcel, puedes hacerlo aquí.

Una respuesta a “Las empresas grandes y los pequeños detalles

  1. ES LAMENTABLE QUE ESTE TIPO DE EMPRESAS SIGAN OPERANDO DE ESTA MANERA Y QUE NUESTROS EMPLEADOS DEL GOBIERNO SEAN COMPLCES ,POR QUE LOS DEJAN SEGUIR HACIENDO DE LAS SUYAS ,SALU2

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