Jauría, La Verdadera Historia del Secuestro

Periodismo en Libros

Entre la ola de noticias dispersas, intensas, sobre el crimen organizado en México, la industria del secuestro se ha convertido en pan nuestro de cada día. El periodista Humberto Padgett, joven reportero cuya calidad ha sido reconocida con diversos premios nacionales e internacionales (el más reciente fue el de Rostros contra la Discriminación de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal), indaga con la precisión de un cirujano en Jauría, La Verdadera Historia del Secuestro en México (Editorial Grijalbo, 2010), no sólo los alcances del crimen sino la corrupción que lo alienta y las pistas que conducen a los mismos cuerpos policiacos que debieran combatirlo.

Jauría reúne 13 historias en igual número de capítulos: desde El Coronel hasta la historia de Florence Cassez y la banda de Los Zodiaco, con dos capítulos muy intensos sobre Daniel Arizmendi, el Mochaorejas, los Montante y los Zetas.

Desde la introducción, el libro de Padgett no evade mencionar el caso más reciente e impactante de secuestro: el del ex candidato presidencial panista Diego Fernández de Cevallos.

“En mayo de 2010 –dice el texto-, después del secuestro de Diego Fernández de Cevallos, político emblemático de la derecha mexicana, el manantial de evocaciones a la Colombia de la década de 1980 se desbordó. Independientemente de los entretelones del levantón del Jefe Diego, copartidario distinguido del presidente de la República, amigo personal del secretario de Gobernación y tutor político del procurador general de la República, las lecciones son obvias: quien haya levantado la mano contra el ex candidato presidencial ha sacudido la corte de los intocables. El caso representa la democratización de la impunidad, y el mensaje recalca lo ya sabido: aquí nadie está a salvo”.

Esta es una de las tesis centrales de los 13 trabajos reunidos en Jauría: la “normalización” de la industria del secuestro ha representado su expansión hasta las esferas más increíbles de intocables, al grado que las fronteras entre los cuerpos policiacos dedicados a combatirlo y el de los criminales que se dedican a este delito se han borrado.

Las cárceles y los cuerpos policiacos se han convertido en auténticas universidades del secuestro. La biografía de Daniel Arizmendi lo confirma con todo su dramatismo. Ex policía judicial de Morelos a los 26 años, el Mochaorejas estuvo en la cárcel de Barrientos, en Tlanepantla, y ahí logró los “contactos” necesarios para convertirse en el jefe de una de las bandas más peligrosas y sanguinarias de los noventa, con más de veinte secuestros de alto nivel en su historial.

En el capítulo “La Marca de la Zeta”, Padgett cita a Samuel González Ruiz, catedrático universitario, quien asegura “que un elemento de expansión del secuestro en la década de 1980 a 1990 fue su vinculación con el narcotráfico. Un claro ejemplo es Arturo González Hernández, el Chacky, uno de los sicarios más sanguinarios de la historia del país y jefe de seguridad y contraespionaje de Amado Carrillo, el Señor de los Cielos, capo muerto del cártel de Juárez”. Antes de esa carrera, el Chacky fue agente de la Policía Judicial Federal. Y fue con esta figura, en Morelos, que la industria del secuestro se disparó de 50 a 500 casos al año.

Y el salto cualitativo en la industria del secuestro ocurre con Los Zetas, ex militares entrenados en su mayoría para combatir el crimen organizado, que han descubierto el verdadero filón de este negocio: el secuestro en masa.

“Una amplia investigación de la CNDH muestra que el plagio de migrantes centroamericanos en su paso por México a Estados Unidos se ha convertido en un gigantesco botín. El organismo estudió el fenómeno y descubrió 198 casos de secuestros masivos de migrantes en seis meses. El total de personas secuestradas fue de 9,758”, anota Padgett, en la página 307.

Con esta frecuencia, la industria masiva del secuestro puede arrojar un total de 18 mil víctimas por año. Tan sólo en Veracruz y Tabasco se localizan el 55 por ciento de estos casos.

Padgett no moraliza, rastrea todas las modalidades de secuestro y presenta una de las radiografías más inquietantes de esta realidad que ha llegado para quedarse en estos tiempos de Estado fallido en México. La pregunta sigue en el aire: ¿a dónde va a parar todo el dinero del secuestro en el país? ¿Quiénes son los grandes “lavadores” de esta industria?

 

 

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8 Respuestas a “Jauría, La Verdadera Historia del Secuestro

  1. WAW… JAMAS LO HUBIERA IMAGINADO. LO MAS LUCIDO

  2. Genaro, serìa posible poner un enlace en nuestra pagina web para recomendar tu web heeee?

  3. Pena de muerte para secuestradores

  4. ¿Cómo es posible que ese presiodista taaan reconocido haya presentado la historia de Florence Cassez en su libro sobre el secuestro? No lo entiendo. Un periodista tiene que investigar antes, así como lo hace Anabel Hernandez. Si lo hubiese hecho sabría que Florence Cassez nunca secuestró a nadie ni sabía nada sobre ese tema. La historia de esa joven mujer debería de ser contada en libros sobre víctimas de la corrupción. Por cierto, su Amparo Directo, el que está en manos de los magistrados está disponible aquí: http://florence-cassez.blogspot.com . Despues de estudiar este documento junto con los Amicus Curiae de Derechos Humanos, del ITAM, más las investigaciones de la Iglesia y de un ex-Procurador, (todos a favor de ella) decidirán si la liberan de inmediato. Podría ser a principios del 2011.

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