Emilio Gamboa Patrón, El Broker (Segunda Parte)

Durante el sexenio de Zedillo, en mayo de 1995, la figura de Gamboa Patrón se vio envuelta en el mayor escándalo que hasta ese momento vinculara públicamente su figura.

El 14 de mayo de ese año, el suplemento Enfoque del periódico Reforma publicó una serie de llamadas entre el ex poderoso jefe de la oficina de la Presidencia, José Córdoba Montoya, y Marcela Bodenstedt, ex locutora de Televisa y ex agente de la Policía Judicial Federal.

La pista de Bodenstedt condujo pronto a la de Emilio Gamboa Patrón. Según la denuncia de Eduardo Valle, ex asesor del procurador Jorge Carpizo, tanto Bodenstedt como su pareja sentimental, el ex policía Marcelino Guerrero Cano, trabajaban como presuntos lavadores del capo del cártel del Golfo, Juan García Abrego. Marcelino Guerrero fue vinculado también con Jorge Hank Rohn, entonces dueño del hipódromo de Agua Caliente en Tijuana (Proceso, No. 937).

La revista Proceso reprodujo una carta de Valle, dirigida a Salinas de Gortari, en la que señala que Gamboa Patrón, como titular de Comunicaciones y Transportes, sostuvo un encuentro el 8 de noviembre de 1993 con Marcela Rosaura Bodenstedt Perlick.

“No sé lo tratado y acordado”, escribió Valle, conocido como El Búho. “Además, me enteré mucho después, cuando preparaba un cateo a una de las casas de Marcela en las calles de Tajín. En esa misma calle habíamos cateado la casa del Charro Blanco, para conocer reacciones. Lo cierto es que Marcela había presionado a su amigo (y quizá socio) Arturo Morales Portas –oficial mayor de la SCT- para conseguir la entrevista (con Gamboa). La SCT es una pieza estratégica y esencial, lo sabe usted mejor que nadie, para la seguridad del Estado. Tan lo sabe, ciudadano presidente, que ha colocado a su hombre de más confianza por muchos años en esa posición. Controla carreteras, puertos, aviones, telecomunicaciones, telefonía celular, espacios aéreos, radares, pilotos, compañías de trasporte (de carga o de personas). Y a la Policía Federal de Caminos y Puertos”.

La periodista Dianne Solís publicó en The Wall Street Journal que tanto Eduardo Valle como la DEA coincidieron en vincular a Bodenstedt con García Abrego y con Gamboa Patrón.

Al detonarse el escándalo, Gamboa Patrón reconoció que sí conoció a Bodenstedt, pero que sólo sostuvo un encuentro con ella para “comprarle unas pinturas”.

Para Eduardo Valle, “lo de menos que debió hacer la PGR con esta relación sospechosa de Marcela Bodenstedt y Emilio Gamboa Patrón era esclarecer cómo una supuesta vendedora de cuadros pudo tener acceso al secretario. O qué, ¿cualquiera puede llamar a un secretario de Estado para venderle algo? Que no se burlen del sentido común” (Proceso, No. 933).

El periodista Raymundo Rivapalacio reveló que Emilio Gamboa presentó a Marcela, a principios del sexenio, con José Córdoba Montoya, el poderoso jefe de la Oficina de la Presidencia, y con quien sostuvo un presunto romance (Reforma, 29 de agosto 1994).

De este escándalo, Gamboa se salvó con “explicaciones” y contradicciones muy similares a las que reprodujo 11 años después, tras conocerse una conversación telefónica con Kamel Nacif.

No pocos analistas especularon que se trataba de un ajuste de cuentas entre Salinas de Gortari y su sucesor, Ernesto Zedillo y, de paso, con el propio ex secretario de Comunicaciones y Transportes que ya despachaba como titular de la Lotería Nacional.

En 1998, Gamboa Patrón volvió a los centros neurálgicos del poder, tras su paso por Fonatur y la Lotería Nacional. Francisco Labastida Ochoa, recién designado titular de Gobernación, lo nombró subsecretario de Comunicación, dada su añeja relación con los concesionarios de radio y televisión, a quienes ha beneficiado y protegido invariablemente desde 1993 a la fecha.

En octubre de ese año su nombre volvió a aparecer en uno de los escándalos más sonados de la justicia internacional. En su informe presentado ante la prensa internacional sobre “los nexos de Raúl Salinas de Gortari con el narcotráfico”, la fiscal suiza Carla del Ponte, involucró al propio Emilio Gamboa Patrón junto con otros prominentes empresarios, políticos y militares en las actividades presuntamente vinculadas con delitos contra la salud.

El informe de Del Ponte se basaba en testimonios de narcotraficantes presos en Estados Unidos y de testigos protegidos. En específico, el nombre de Gamboa Patrón fue mencionado por un narcotraficante colombiano identificado como El Brujo y por otro de origen chileno, Jorge Pallomaris, presunto contacto de Amado Carillo Fuentes, jefe del cártel de Juárez.

Este último relató reuniones en el rancho de Las Mendocinas, en 1990, y en Monterrey, donde estuvieron presentes varios integrantes del círculo político y empresarial del salinismo. En el expediente VI del informe de Carla del Ponte, otra fuente, Enrique Torres, relató el siguiente encuentro en la capital neoleonesa:

“Yo recuerdo una reunión en Monterrey, previamente convocada por Carlos Salinas para contribuir con dinero a la campaña presidencial. Juan García Abrego (jefe del cártel del Golfo) estuvo presente. Gilberto Rodríguez Orejuela estuvo presente. No recuerdo en este momento a toda la gente. Lorenzo Zambrano, Emilio Gamboa Patrón, Domiro García Reyes, José Córdoba Montoya, una persona con nombre Mancera que no creo que fuera traficante de drogas. También estaban presentes Raúl Salinas, Carlos Salinas y su padre” (La Jornada, 21 octubre 1998).

La publicación de partes del expediente de la fiscal suiza cimbró las estructuras políticas. El entonces vocero de la Secretaría de Gobernación mantuvo un silencio sepulcral. Del Ponte resolvió que estos expedientes justificaban la confiscación de 114 millones de dólares depositados por Raúl Salinas de Gortari en la banca suiza, por tener un presunto origen ilícito.

El 3 de julio de 2000, Raúl Salinas se defendió ante las investigaciones de la justicia suiza. Afirmó que Carla del Ponte se basó en declaraciones “fabricadas”, de testigos protegidos y narcotraficantes. Un año después, el 22 de julio de 2001, el juez Raul Perraudin, sucesor de Del Ponte, ratificó la acusación en contra de Salinas de Gortari y realizó varias diligencias en México. Uno de los citados a declarar ante Perraudin fue Emilio Gamboa Patrón, senador de la República. Nunca trascendió el contenido de estas declaraciones. La justicia suiza delegó en las autoridades ministeriales mexicanas la investigación sobre presunto origen ilícito de esos recursos.

Salinas de Gortari cumplió su condena de 10 años y fue exonerado de la autoría intelectual del crimen contra Ruiz Massieu, por las autoridades foxistas. El 10 de julio de 2007, doce años después de confiscados, Suiza decidió liberar 105 millones de dólares asegurados al hermano presidencial, pero 74 millones de dólares fueron devueltos a la Tesorería de la Federación y sólo el empresario Carlos Peralta Quintero, quien acreditó la propiedad de parte de esos fondos, recuperó poco más de 74 millones de dólares.

Los polémicos expedientes de Carla del Ponte y las declaraciones de los implicados no volvieron a aparecer en la prensa mexicana. Gamboa Patrón, como casi todos los implicados, mantienen un silencio sepulcral en torno a este escándalo.

Otro expediente polémico volvió a vincular a Gamboa Patrón con manejo irregular de fondos públicos. En enero de 2001, al inicio del sexenio foxista, la Secretaría de Contraloría y Desarrollo Administrativo (Secodam) investigó a Emilio Gamboa Patrón por el probable delito de daño patrimonial por 57 millones de pesos en perjuicio de la Secretaría de Gobernación, para beneficiar a Televisa, empresa con la que contrató la transmisión del Plan Nacional contra la Delincuencia bajo la figura de “dación de pago”, sin contar con la suficiencia presupuestal autorizada.

La Secodam, en ese momento encabezada por Francisco Barrio, indicó que el senador priista también había beneficiado a la empresa de la familia Azcárraga con el contrato de la transmisión de cobertura nacional de la sesión ordinaria del Congreso de la Unión, durante el informe presidencial de Ernesto Zedillo, el 1 de septiembre de 1998.

De nueva cuenta, Gamboa Patrón fue exonerado de toda responsabilidad. Funcionarios de menor rango como Jorge Cárdenas, ex oficial mayor de la Secretaría de Gobernación, y Alfonso Bretón Figueroa, fueron sancionados por la Contraloría que se quedó sin ningún “pez gordo” de los que prometió atrapar al inicio del “gobierno del cambio”.

Gamboa Patrón aclaró que “sólo cumplió órdenes del entonces secretario Francisco Labastida Ochoa, quien le asignó la función de planear, negociar y ejecutar la transmisión de programas televisivos oficiales con la empresa Televisa”, según la investigación del periodista Miguel Badillo (El Universal, 11 de marzo 2002).

En el 2006, Gamboa Patrón volvió a tener un papel estelar por partida doble: como promotor de la candidatura priista de Enrique Jackson, jefe de los senadores del tricolor, y como defensor de la polémica Ley Televisa, que se aprobó el 31 de marzo, en medio del más fuerte escándalo generado en la opinión pública nacional, por el sometimiento del Congreso a los intereses de las televisoras.

Gamboa Patrón no ocultó su proclividad a los intereses de Televisa. En una reunión a la que asistieron los 60 senadores del PRI, en vísperas de la aprobación de la iniciativa proveniente de la Cámara de Diputados, Gamboa Patrón le dio “línea” al senador Gil Elorduy, quien le advirtió a sus correligionarios: “sólo el que quiera que pierda Roberto Madrazo puede estar en contra de la ley”. En abril, Gil Elorduy fue impulsado por Gamboa Patrón, en alianza con Televisa, para integrar la Comisión Federal de Telecomunicaciones, a pesar de su nula experiencia en la materia (ver Proceso, 1559, 17 de septiembre 2006).

El equipo de Roberto Madrazo, al igual que el de Felipe Calderón, habían pactado el apoyo con Televisa en spots y cobertura para su campaña, a cambio de que el PRI y el PAN respaldaran la iniciativa en el Congreso. Gamboa Patrón había cambiado una vez más de bando: de su apoyo inicial hacia Jackson se transformó en un “operador político” esencial para Madrazo y en elemento clave para convencer a los senadores panistas y vencer el bloque opositor encabezado por Javier Corral. Para ello contó con los buenos oficios del coordinador de la fracción Héctor Larios, coordinador ahora de los diputados del PAN, de Diego Fernández de Cevallos y de Jorge Zermeño Infante, el efímero presidente de la Cámara de Diputados en esta legislatura.

Todavía en junio de 2007, cuando la Suprema Corte de Justicia debía resolver la acción de anticonstitucionalidad interpuesta por 41 senadores que se opusieron a la Ley Televisa, Gamboa Patrón se presentó ante varios ministros para cabildear y explicar “la importancia de la convergencia” y del desarrollo tecnológico.

Lo mismo sucedería cinco meses después, en noviembre de 2007 cuando los ministros de la Suprema Corte debían resolver la responsabilidad política de Mario Marín en la detención arbitraria de la periodista Lydia Cacho. Gamboa Patrón tenía un interés especial para que los ministros no abrieran la caja de Pandora. No fue el único que se reunió con varios de los integrantes de la Sala Superior. También su colega y homólogo en el Senado, Manlio Fabio Beltrones, sostuvieron encuentros con los ministros.

A diferencia del caso de la Ley Televisa, el cabildeo de Gamboa Patrón sí prosperó ante varios integrantes de la Suprema Corte.

El Broker

¿Cuál ha sido el secreto de la permanencia y de la condición de intocable, incombustible y hasta impecable que Gamboa Patrón ha mantenido en los círculos políticos, a pesar de la serie de escándalos que lo vinculan en expedientes poco claros?

Conocedores del estilo de Gamboa Patrón y adversarios políticos de éste en momentos distintos de su trayectoria política, Porfirio Muñoz Ledo y Manuel Bartlett coinciden en caracterizar al actual coordinador de los diputados del PRI como un broker político.

“Él no es un operador político. Es un gran corruptor. Es un broker, un negociante”, afirma Bartlett, quien sostuvo una relación difícil y tirante con Gamboa Patrón, primero en el gabinete de Miguel de la Madrid, posteriormente durante los últimos cuatro años que coincidieron en el Senado (2000-2006).

“Durante cuatro años, a mí me hostigaron Enrique Jackson y Emilio Gamboa porque quisieron avanzar en la privatización del sector energético. Pero no pudieron, porque había un frente al interior de la fracción del PRI”, recuerda Bartlett. “Sin embargo –puntualiza-, durante la Ley Televisa rompieron ese frente y lograron la mayoría”.

El secreto de la “operación política” de Gamboa no es muy difícil de entender: prometió dinero, viajes y candidaturas políticas, al tiempo que lanzó amenazas veladas o abiertas. La mayoría de los 11 senadores del PRI que se opusieron a la Ley Televisa, fueron “congelados” políticamente. Y Gamboa Patrón obtuvo la coordinación de los diputados del PRI.

Por su parte, Porfirio Muñoz Ledo, actual coordinador del Frente Amplio Progesista y ex dirigente nacional del PRI en tiempos del echeverrismo, describió así la forma de operar de Gamboa Patrón:

“La gamboización es lavarle el cerebro a un jefe todos los días para manejar la agenda política de los intereses”.

Así sucedió, rememora Muñoz Ledo, desde que en 1979, el entonces joven egresado de Relaciones Industriales de la Universidad Iberoamericana se coló, gracias a una recomendación de su colega Genaro Borrego, como secretario privado de Miguel de la Madrid, primero en la Secretaría de Programación y Presupuesto, y después en los seis años de la presidencia.

“Como buen tecnócrata, proveniente del Banco de México, a Miguel de la Madrid no le interesaba la operación política. Todo el manejo lo dejó en manos de Emilio Gamboa, quien durante esos años fue el vicepresidente en funciones”, rememora Muñoz Ledo.

En la entrevista que le concedió a Jorge G. Castañeda para el libro La Herencia, Carlos Salinas de Gortari, titular de Programación y Presupuesto en el sexenio de Miguel de la Madrid, describió a Gamboa Patrón como “el termómetro del estado de ánimo de Los Pinos”.

Gracias a la alianza que entablaron Salinas de Gortari y Gamboa Patrón, el primero pudo vencer en el seno del gabinete a sus dos grandes contendientes por la candidatura presidencial: Alfredo del Mazo, “el hermano que nunca tuvo” Miguel de la Madrid, y el entonces secretario de Gobernación, Manuel Bartlett.

“Me parece que la influencia que Gamboa tenía sobre De la Madrid era muy grande, muy grande: sabía qué decirle, en qué momento decírselo, y conocía muy bien el efecto que tenía sobre él”, explicó Salinas en La Herencia.

Los otros integrantes del gabinete de Miguel de la Madrid mencionan a Gamboa Patrón como uno de los pilares de lo que se conoció como “la familia feliz”. A este grupo compacto pertenecían Eduardo Pesqueira Olea, coordinador de delegaciones regionales de la SSP y luego Secretario de Pesca; el canciller Bernardo Sepúlveda Amor; Francisco Labastida Ochoa, primer titular de la Secretaría de Energía, Minas e Industria Paraestatal (SEMIP) y posteriormente gobernador de Sinaloa; Francisco Rojas, titular de la Contraloría y posteriormente director de Petróleos Mexicanos durante la última parte del sexenio de Miguel de la Madrid y los seis años del salinismo; y Alfredo del Mazo, ex gobernador del Estado de México y el consentido en el afecto presidencial.

Gamboa Patrón también fue una pieza clave para que el grupo de Carlos Salinas se aliara con la camarilla política más poderosa en ese momento: la del Grupo Atlacomulco, encabezada por Carlos Hank González, ex gobernador del Estado de México, ex regente de la Ciudad de México, y titular de la Secretaría de Turismo y de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos durante el sexenio de Carlos Salinas.

Gamboa Patrón cobró muy altos los intereses del “poder del picaporte” que ejerció con Miguel de la Madrid para favorecer a Salinas de Gortari. Le pidió tres posiciones en el gabinete y las tres se las cumplió el mandatario a lo largo de su sexenio: la dirección de Infonavit, la del Seguro Social, y la poderosa Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Desde esas tres posiciones, Gamboa fue uno de los operadores privilegiados de las privatizaciones del salinismo. En el Seguro Social privatizó prácticamente todo lo que pudo: desde los servicios de limpieza hasta la recolección de basura, sin exentar el manejo de pensiones y jubilaciones y las millonarias adquisiciones de medicamentos en beneficio de empresas cercanas a su entorno.

Como titular de la SCT, Gamboa emprendió la gran operación de privatización de carreteras, que dejó una estela de obras mal construidas y no pocos despilfarros, como ocurrió en el caso de la Autopista del Sol México-Acapulco, que inauguró el propio Salinas.

Consolidó una relación privilegiada con los concesionarios de radio y televisión. En octubre de 1994, al final del sexenio, Gamboa otorgó de manera discrecional 83 concesiones de Frecuencia Modulada a los principales grupos radiofónicos del país que operaban en Amplitud Modulada. Fueron las famosas “combos” que ahora pretende entregar el senador Manlio Fabio Beltrones a través de una reforma jurídica a la Ley Federal de Radio y Televisión.

Además, Gamboa le entregó 62 concesiones a Televisa que le permitieron tener su segunda red nacional con el canal 9, incursionando en 28 entidades. Favoreció la venta de Televisión Azteca al empresario regiomontano Ricardo Salinas Pliego, quien carecía de experiencia en el sector, pero contó con un jugoso “préstamo” de 29 millones de dólares de Raúl Salinas de Gortari, el hermano del presidente quien fungió también como broker durante el sexenio.

En declaraciones a Andrea Merlos, Gamboa Patrón explica así su mítica relación con el poder mediático:

“Yo no encuentro alguien que quiera ser político sin ser amigo de los medios, pero no soy dueño de ningún medio, no tengo ninguna acción” (El Universal, 30 de julio 2006).

Por supuesto, las ambiciones políticas de Gamboa Patrón se orientaron hacia la silla presidencial. Durante el sexenio de Miguel de la Madrid, aspiró a ser gobernador de Yucatán, pero su condición de nativo de la Ciudad de México, a pesar de ser hijo de yucatecos, motivó una fuerte resistencia del cacicazgo local encabezado por Víctor Cervera Pacheco, su rival regional más fuerte.

Los cerveristas promovieron entonces el mote de El Chupón, con el que se conoce en Yucatán al ex secretario privado delamadridista. Durante más de una década el control de los cerveristas impidió que Gamboa Patrón aspirara a la gubernatura, pero no evitó que expandiera sus redes, sus negocios y su influencia en toda la Península, particularmente en Quintana Roo.

A finales del sexenio salinista, Gamboa Patrón aspiró a la candidatura del PRI, a sabiendas de que estaba en desventaja frente a los tres precandidatos más importantes: Luis Donaldo Colosio, Pedro Aspe y Manuel Camacho. A lo largo del sexenio, consolidó una alianza con el poderoso jefe de la oficina presidencial, José Córdoba Montoya, y con el propio Colosio.  Gamboa Patrón formó parte del grupo de los “otros” aspirantes “de relleno”: Emilio Lozoya Thalman, Ernesto Zedillo y Patrocinio González Garrido.

El periodista Oscar Hinojosa, en su libro La Sucesión Presidencial 94 en la Recta Final, calificó a Gamboa Patrón como el “caballo negro”:

“La historia de Gamboa es una historia de dos sexenios, conectados como siameses. Secretario particular de Miguel de la Madrid a partir de 1979, se convirtió en un funcionario de gran poder. A diferencia de Rogelio de la Selva, secretario particular de Miguel Alemán hasta la muerte, y de Humberto Romero Pérez, el segundo hombre en el gobierno de Adolfo López Mateos, el joven yucateco logró sobrevivir a su sexenio y figurar en el siguiente como aspirante a la presidencia. Es un récord en la historia política del México contemporáneo” (Op. Cit., p. 142).

La hazaña de Gamboa Patrón, recuerda Óscar Hinojosa, no se debió a su talento como conocedor o especialista de algún área del gobierno sino a sus artes palaciegas.

Él mismo articuló su pequeño grupo, dentro del gabinete salinista, para extender su influencia.

Uno de los apoyos más importantes fue el de Manlio Fabio Beltrones, viejo conocido de Gamboa, segundo hombre en la red de Fernando Gutiérrez Barrios, el legendario “policía político” que estuvo al frente de la Secretaría de Gobernación durante la primera mitad del sexenio salinista. Beltrones llegó a la gubernatura de Sonora y jugó un papel clave en la detención de Mario Aburto, el asesino de Luis Donaldo Colosio en Lomas Taurinas.

La alianza Gamboa-Beltrones se ha mantenido, con altibajos, desde el final de la era salinista. Ambos se han convertido en los políticos priistas con mayor poder en el sexenio de Felipe Calderón, a partir de su posición como “factores bisagra” y del control que ejercen sobre sus bancadas en la Cámara de Diputados y en el Senado, respectivamente.

La derrota del 2000 del PRI no dejó descobijados a ninguno de los dos. Gamboa Patrón tuvo otra intervención estelar, en vísperas de las elecciones de aquel año, como broker entre la campaña presidencial de Francisco Labastida y las televisoras.

Francisco de Paula León, hombre cercano a Vicente Fox durante la campaña y amigo de Delfín Sánchez Juárez, padrastro de Emilio Azcárraga Jean, relata en su libro Los Hilos Secretos de las Elites un episodio nunca desmentido por Gamboa Patrón.

En vísperas de las elecciones, el coordinador de la campaña de Labastida presionó para que las televisoras difundieran el triunfo del candidato del PRI, sin importar los resultados.

“La presión que provenía del PRI –rememora De Paula- se concentraba en la idea de transmitir en cadena nacional el 2 de julio, a las quince horas –sin importar los resultados reales- el triufno del candidato del PRI a la presidencia. Videos, satélites, transponders y toda una parafernalia tecnológica se preparaba febrilmente para confrontar y contradecir el anuncio del IFE, que informaría que Fox había ganado las elecciones: la idea era levantar en los medios a los priistas, defender los derechos políticos adquiridos en 70 años de gobierno. La tesis era que, en medio de aquella confusión inesperada, el camino por tomar de las autoridades sería, en el peor de los casos, la invalidación política de la jornada. El tiempo ganado, asumían, podría dar al PRI una ventaja estratégica para pertrecharse y jugar así una segunda vuelta.

“Esa tarde, en mi casa, sin saber todavía qué hacer, sonó el teléfono y era Javier Moreno Valle (dueño de canal 40). Me citaba urgente en su casa para comentarme un incidente importante.

“Javier, coincidiendo con la información de Sánchez Juárez, me dijo (por segunda vez en un día) que Emilio Gamboa, coordinador de la campaña del PRI, esa mañana le solicitó unirse a ese montaje mediático, programado para anunciar que el candidato del PRI había ganado las elecciones. Javier me dijo, muy preocupado, que al otro día desayunaría con Gamboa para ofrecerle una reacción a su propuesta. La encrucijada era aceptar o negarse a participar, sin dejar de temer las consecuencias.

“Mi reacción fue decirle a Javier que lo dicho por él coincidía con la información que recibí de Sánchez Juárez y le sugerí convencer por la vía legal a Emilio Gamboa, arguyendo las graves consecuencias que su partido y las instituciones políticas de México podrían tener derivadas de una acción de esa naturaleza…

“-Dile, Javier –le comenté, reflexionando-, que el propio presidente está ya psicológicamente preparado para aceptar la eventual derrota de su partido, y no convendría crear en el país un clima poselectoral de confrontaciones.

“Esa noche decidí hablar directamente con el secretario particular del presidente (Liébano Sáenz)”.

Francisco De Paula relata que la gestión de Liébano Sáenz fue clave también para comunicar a Ernesto Zedillo con Emilio Azcárraga Jean y señalarle que ignorara cualquier presión política, aún si ésta emanaba de las altas esferas de su partido.

“’Tu padre –me afirmó que le dijo el presidente- me encargó, antes de morir, que te ayudara en estas circunstancias. Mi compromiso es primordialmente con el estado de derecho’. Me aseguró también que el presidente habló con Emilio Gamboa para comunicarle su postura intransigente acerca del asunto” (Los Hilos Secretos de las Elites, Ed. Random House, pp. 107-109).

7 Respuestas a “Emilio Gamboa Patrón, El Broker (Segunda Parte)

  1. ¡Uy! Estos dan miedo…igual que el Fauzi, el socio de Diego…Y ya vienen de regreso…

    ¿Para qué tanto gasto en vaciladas de IFE y TRIFE que no respetan los votos y que son tan fraudulentos que ganan más de 300 mil al mes…
    Si ya sabemos quién va a poner a quién pa que tanto teatro…?
    La gente lee Tvy Novelas, adora a la AGviota y peñeto y estará feliz con sus despensas…¿pa qué tanto gasto en campañas de basura?

  2. Miguel Ángel Avilés H.

    Excelente artículo, nada mas ni nada menos que un tour de force, por toda la historia reciente del priismo y de uno de sus principales representantes; Gamboa Patrón.
    Felicidades

  3. MARTITHA ASEGUN

    PA QUE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL DIGAN QUE EN MEXICO HA Y DEMOCRACIA ,MIJO. XDDDDD.

  4. IVES LIMANTOUR COVADONGA

    SIN LUGAR A DUDAS ESTE PEQUEÑO HOMBRECILLO,AGRUPA LA
    ESENCIA EN SU SER, DE PERSONAJES HISTORICOS COMO RASPUTÍN,
    LOS MÉDICIS,TORQUEMADA,TOMÁS MORO,MAQUIAVELO,ENTRE OTROS………….
    UN VERDADERO INTRIGANTE PALACIEGO CORRUPTO Y POR CIERTO COCAINÓMANO…EN FIN EJEMPLO REAL DE LA POLÍTICA MEXICANA.

  5. Gamboa Patrón. ¿Por qué “personas” como esta siguen causando tanto daño a la población?¿Por qué un monstruo sigue suelto? ¿Es justo que siga suelto este bandido de cuello blanco? Tráfico de influencias, trafico de drogas, abuso y prostitución infantil ¿acaso no es suficiente? Es imposible seguir tapando el sol con un dedo. Ya ajustícienlo. Ya es justo. Ya son 2 décadas ¿cuántas décadas va a seguir causando daño? Lo peor del caso es que deja “alumnos” que seguirán sus pasos. Dios lo perdone, porque yo no.

  6. Me gusta mucha mucho su forma de escribir. Los datos son de gran utilidad para convencer a otras gentes que no tienen la menor idea de ¿Qué el PRI? ¿Qué representa? ¿Y por qué combatirlo día a día? Gracias

  7. ernesto martel gomez

    Todos ellos (Jose Cordova, Gamboa Patron, Fabio Beltrones,etc etc,) son hermanos y aunque no tienen el mismo apellido nacieron de la misma madre
    la mas grande y aunque el pueblo este lejos de ellos algun dia la naturaleza
    hara el gran favor.

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